Uno disfrutaría mucho, mucho, mucho, mucho el nuevo álbum de Lenny 'hombre orquesta' Kravitz si en 1968 los Beatles no hubieran publicado The Beatles (mal llamado y bien querido como el Álbum Blanco). Tal vez la ciencia ficción nos ayude un poco: es la historia de un hombre que viaja en una máquina del tiempo a 1935 o 1940, con una colección de libros de García Márquez y los edita con su nombre y, obvio, se convierte en un Gabo antes de que el verdadero publique su primer libro... Kravitz es algo así, pero al revés: es un hombre de 1968 que viaja en una máquina del tiempo con un disco de los Beatles (y uno de Bowie, y otro de los Stones) y llega a 2004, se encierra en un estudio y regraba todas las canciones como si fueran suyas. Pero, ¡oh desdicha!, nadie le explica que el juego funciona moviéndose hacia el pasado y que la maniobra no es efectiva si se trata de un desplazamiento del pasado al presente. Consejo: H.G. Kravitz debe ajustar los controles de su máquina para ir a 1960 y, ahí sí, recrear el sonido de los Beatles, los Stones y Bowie. Otra cosa: que una vez llegado a 1960 olvide eso de cantar cosas como "I'm a minister of rock and roll" y "I don't want to be a star". Buena suerte, John Lenny, ojalá puedas reunirte con el joven Paul McKravitz y fundar The Baptismeatles.

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