Bebe, una mujer para hacerse daño
Lo dijimos. Lo escribimos. Escribir es decir algo con suficiente tinta como para manchar almas ajenas. Con nuestra tinta 'dijiscribimos' en la edición pasada: "Julio (Sánchez Cristo) está ocupado entrevistando a una española que canta una orgásmica canción presuicida". La clitórica dama, por fortuna, no perdió la vida y su disco está ya en estos predios.
Se llama Bebe, sin tilde,
y lo primero que hay que reconocerle es haberse dedicado, juiciosa, a escribir las letras y componer la música de todas las canciones que lo embisten a uno en el álbum Pafuera telarañas. Discreta electrónica, asomos de adolescencia sonora, balada de buena factura, voces de pre y postcoito, algún ska predecible, percusiones que por momentos disponen para dónde van las canciones, letras de flamenco disimulado en el pop y sexo (en el mejor de los sentidos... que es el peor) por todas partes. Y ella de negro, con corbata de pepas y masculinota.
Uno juraría que el disco se grabó en directo, con pocas mezclas y menos adiciones, que el maquillaje de producción no alcanzó a llegar. Llegó, eso sí, mucho discurso de género a la cabeza de Bebe cuando se sentó a escribir cosas como "tonto eres, no te pienses mejor que las mujeres" y "ella se ha cansado de tirar la toalla, se va quitando poco a poco telarañas". O aquello de dedicar el disco "a todas las mujeres del mundo, madres, abuelas, nietas, jóvenes." y un largo etcétera de estrógeno y progestina.
¿Qué hacemos con Bebe? ¿Le rendimos culto o la aborrecemos?

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