Bono de navidad
How to...
U2
Universal

Con tanto dinosaurio pastando aún en listas de popularidad, no puede uno decir que Bono y compañía sean viejos, lo que se dice viejos. Acaso pueda aplicárseles el eufemismo de "rockeros adultos" (dos palabras que no deberían nunca pronunciarse seguidas). Viejo U2, al menos, porque para producir su nuevo disco, How to dismantle an atomic bomb, recurrieron a Steve Lillywhite, responsable de sus tres primeros (y nunca viejos) álbumes. De Lillywhite, pasaron a manos de Eno y Lanois (excepto por Rattle & hum y The unforgettable fire, producidos por Jimmy Iovine), apellidos que los acompañaron en la prosperidad de los 80 y los excesos electrónicos de los 90. Excesos que pondrían a miles de fans a repetir, casi en coro, que U2 había dejado de ser U2 a partir de Achtung baby. Ahora el grupo se presenta con la novedad de "cómo desmantelar una bomba atómica", cuando el mundo ha aprendido a preocuparse por cosas infinitamente más aterradoras que una bomba atómica. Quienes de U2 tengan como referencia fundamental canciones del estilo de Lemon o Numb quedarán, con este CD, tan perplejos como cuando la horda de fanáticos que venían de adorar Fire y Sunday bloody sunday se encontraron de frente con Lemon y Numb. Y los que lograron adaptarse a la época post-Achtung baby no tienen problema: quedaron vacunados contra todo (incluidas las patéticas rogativas de Bono sobre el tema de la deuda externa del tercer mundo). Digamos que U2 no ha envejecido tocando cosas que hoy se antojarán rancias, y más bien -con optimismo a prueba de óxido- que al repasar los pasos ya andados ha vuelto a una segunda adolescencia.

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