De todos los tipos valiosos que ha tenido la industria del disco en Locombia, hay uno que se mantiene en su idea terca de hacer música sin ser músico. Se llama Rodolfo Ovalle, y es el padre de Hard to Find Vol. 1, un disco que se le ocurrió hacer cuando se dio cuenta, mientras estaba en una tienda donde venden vinilos para disck jockeys, de que las versiones de discotecas de los sencillos que fueron famosos en los años ochenta y noventa (que fueron himnos en las discotecas y en la radio de la época), no existen en versión de CD. Circulan en vinilos de alto costo y para un público muy exclusivo… o, mejor, circulaban, porque Ovalle eligió las doce más significativas, las buscó por cielo y tierra, consiguió las licencias y las convirtió en un CD donde están las mezclas perdidas de A Little Respect (Erasure), Living In Oblivion (Anything Box), Strangelove (Depeche Mode), Easy Lover (Philip Bailey), Strike It Up (Black Box) y muchas más joyas de una época ida. Un disco retro armado por un hombre que mira y oye siempre hacia el futuro. Supone uno que en EMI entienden que el verdadero hard to find no es el disco. Es Ovalle.

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