Le aceptamos queusted es de esas personas que cuando oyen a las orquestas sinfónicas metiéndole mano al cancionero popular siente ganas de tomarse una Sal de frutas Lua. Nos pasa lo mismo, porque nada más sospechoso que una sinfónica tocando el catálogo de los Beatles, los tangos de siempre, la discografía de Queen o, como en este caso, la música tradicional. Pero reconózcanos un punto: una vez tomada la decisión de dedicarse al sacrilegio, lo importante es que el pecado quede bien cometido y tocado.

La Orquesta Sinfónica Nacional de Aquí emprende su segundo Viaje Musical por Aquí con un álbum diseñado no solo para entretener, sino para dejar contentos a cachacos, costeños, boyacenses, paisas y llaneros. De las catorce piezas elegidas para el volumen dos, la Orquesta se luce con San Pedro en El Espinal, Carmentea, La ruana, Yo me llamo cumbia y Desde lejos, y sale bastante bien librada en la mayoría de los otros cortes. Y, desde luego, hay que reconocer como, por momentos, el sabor y el calor de la música colombiana adquieren cierto tono uniforme muy propio de este tipo de maridajes entre la academia y la montaña.

Buen momento de la Sinfónica en este álbum que la acerca al gran público… bueno, la verdad sea dicha, la Orquesta Sinfónica siempre está cerca de la gente porque la política del Ministerio de Cultura es llevarla de municipio en municipio en una serie de presentaciones que a veces pecan de excesivas y agotadoras. Que ahora, con el disco listo, puedan los músicos de la Sinfónica sentarse y respirar. ¿O no, Ministra?

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