Hugo Díaz aprendió a tocar armónica a la edad de cinco años. Creció y dejó su natal Santiago del Estero para tragarse el mundo y volver (¡como Gardel!) a su tierra. Murió en los setenta, cuando moría la década, pero alcanzó a grabar mucho de Gardel y Le Pera. Aquí, doce de sus célebres ejecuciones de ese tango que nunca le fue ajeno.

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