Pues. casi todo y casi nada. Todo depende de cómo y dónde estén mis hormonas en ese instante y de cuántas endorfinas circulen en mi cerebro.
Pero si se trata de hacer un listado, aquí va:
Las palabras que están de más.
La gente que te miente para no hacerte daño.
La tensión que se me instala en los dientes.
Las "cosas de la edad", sin importar cuáles sean.
Las lágrimas que no salen. Y siguen sin salir.
Las maletas. Nunca resultan ser las adecuadas.
No tener sesenta centímetros de cintura.
La espuma de las bañeras. No es como la de las películas.
Mi corazón, a veces, por ser tan ingenuo y tonto.
Las moscas gorditas negras.
El perfumado melón.
Lo que parece ser y no es.
La salsa bechamel.
Las multitudes.
Todo lo que está perdido.
La letra menuda.
La precisión de las matemáticas.
Ese pedacito que falta.
Esas ganas de vomitar que me dan a veces.
La gente perfecta.
Los domingos y días de fiesta de 6:00 a 9:00 p.m.
Los recuerdos incordios.

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