Son las seis de la tarde, hora en que caducan los happy hour. En un bar de la 93 hay tres grupos de mujeres. El primero parece conformado por eternas repitentes de colegio de monjas, por ello quedan descartadas. El segundo grupo tiene tres mujeres que ríen a carcajadas y parecen tener la suficiente malicia para el tema, pero el arribo de un tipo que sale de algún lugar del bar complica las cosas. Del tercer grupo parece haberse apoderado un desparpajo etílico, no hay hombres y, hay que decirlo, de lejos son más guapas. Y de cerca también.

Las abordamos y les soltamos el rollo de una: "Ustedes hablan de sexo, nosotros ponemos una grabadora en el centro de la mesa y nos vamos. Cuando volvamos, les pagamos la cuenta a cambio del casete". Se miran entre sí, incrédulas, piden credenciales y las estudian, preguntan si TODO lo que pidan será cubierto por nosotros y, ante el sí, aceptan. La primera en hablar es Claudia, pero no precisamente porque sea la más fresca, sino porque el asunto no la convence del todo. En sus ojos se nota que es la típica mujer que defiende a capa y espada los secretos femeninos. María, en cambio, es un poco más sarcástica, mientras Tatiana ya está pidiendo un trago y acomodándose en la silla para empezar. Francisca está completamente relajada y le hunde rec a la grabadora mientras con un gesto de las manos nos pide que nos alejemos.

¿Ese o equis ele?

Claudia: ¿Tenemos que hablar de sexo inevitablemente?

María: Sí, toca. Es para SoHo.

Tatiana: ¿De qué vamos a hablar para que esta vaina no quede tan cula?

Francisca: Pero si a los hombres les fascina oír todo lo que hablamos las mujeres cuando estamos solas. Igual siempre terminamos hablando de tipos o de borracheras.

Claudia: Sí, pero si lo van a publicar, no vamos a quedar como unas pendejas.

María: Bueno, pues entonces hagámoslos quedar mal a ellos.

Francisca: Sí, se lo merecen a veces.

Claudia: Sobre todo cuando el tamaño no da la talla.

María: ¿Importa el tamaño o qué es lo que importa? Esa es la cuestión.

Tatiana: Lo que importa es el performance.

Claudia: El tamaño no importa. Finalmente uno termina haciendo todo (risas).

Francisca: ¡Pero cómo no va a importar el tamaño!

Claudia: No, perdónenme pero claro que importa el tamaño.

Francisca: Yo creo que el ancho es clave para poder sentir más.

María: Lo dice un alquimista: todo es veneno, la diferencia está en la dosis.

Claudia: Claro que no. Hay unos que tienen una cosa gigante y da lo mismo. Es más, a veces es peor que sea grande.

Francisca: A mí sí me encanta que sobre y no que falte...

María: Si el tipo tiene un chito, ahí sí es grave. Pero a mí los grandotes me asustan y, la verdad, me hacen doler.

Francisca: El dolor es controlable si el tipo sabe manejar lo que tiene: lento y con cuidado al principio...duro y a toda al final.

Claudia: Pero bueno si lo sabe usar. Además, si sabe que lo tiene chiqui se esfuerza más. Y, si es muy grande, a uno no le cabe en la boca...

Francisca: Eso es cierto, a mí me han tocado unos personajes con un pipí minúsculo y es chistoso ver cómo tratan de hacer de todo y nada... Entonces qué: ¿chiquito?

Claudia: ¡Nooo, grande! ¿Por qué creen entonces que hacen los vibradores grandes?, porque así es que nos gustan. Pero ¿saben?, yo tengo un amantico por ahí que es gigante, de un tamaño gigante, realmente grande. Y curiosamente tiene un chiste de pipí. Es un poco extraño porque es largo y flaco... Tiene mejores las manos, con eso les digo todo.

Francisca: Siempre terminamos hablando sobre si es mejor grande o chiquito y nunca llegamos a una conclusión.

Claudia: Normal, normal. Pero de acuerdo que grande, grueso y que lo sepa manejar, ¿no?

Francisca: Que tampoco sea de actor porno.

María: Hablando de porno, ¿por qué a los hombres les gusta tanto el porno?

Tatiana: Porque aún tienen fijo el esquema virgen-prostituta en la cabeza.

Francisca: A las mujeres también nos gusta, sólo que no tenemos el patrón cultural....

Tatiana: Más que porno, a las mujeres les encanta reírse del porno...

Francisca: En cambio a los hombres les da ideas que a las mujeres nos fluyen naturalmente.

Tatiana: Jajaja, buena esa.

María: Pero el porno está hecho para hombres. Las venidas en la cara y todo eso son para los tipos, no para uno.

Tatiana: Yo creo que las mujeres también han aprendido con el porno... de alguna forma se han liberado de esa cárcel de falsa moralidad.

Francisca: ¿¡Cómo que las venidas en la cara son para los hombres!? A mí me encantan ese tipo de cosas.

Memorias de un primer polvo

Claudia: Ya me estoy como emborrachando.

María: Yo también. Si sigo tomando trago voy a terminar llamando a alguien al celular a decirle que lo amo.

Francisca: Yo por ejemplo no me volvería a acostar con un man que me diga te amo la primera vez que tiramos. Se me haría patético. ¡Y lo hacen, con regularidad, lo hacen!

María: A mí me parece que los tipos son tan cobardes, que no son capaces de decir te amo así de buenas a primeras. Se lo piensan meses.

Tatiana: ¿Meses? ¡Años!

Claudia: Requisito para darlo por segunda vez: que haya sido buena la primera.

María: Y entonces ¿no se lo vuelven a dar a un mal polvo?

Francisca: Uno a veces se lo da la segunda para darse moralita cula y creer que puede ser bueno eventualmente.

Tatiana: No sé, hace rato no le doy la oportunidad al segundo.

María: Yo estuve tres años con un mal polvo.

Claudia: ¡Qué aguante!

María: Amor, se llama (risas).

Tatiana: Para mí lo peor viene a ser la llamadita de "compromiso" al día siguiente. ¡De quinta!

Francisca: Si no tienen nada interesante que decir, pues que ni llamen. A mí me vale huevo la llamadita. Si me lo vuelvo a encontrar y fue bueno, o me quedó la esperanza de que sea bueno, le hago otra vez.

Tatiana: Requisito para la segunda vez: que no hablen tanta mierda post. Mejor quedarse callado, disfrutar un cigarrillo y nada más. Y patético que quieran quedarse a dormir sin ser invitados...

Francisca: Patético que sientan pena de estar en bola, odio la gente que le da pena estar sin ropa.

Tatiana: Todo es un juego, Fran, hay que saber jugar. El problema es cuando uno piensa en ajedrez y el otro en dominó.

Francisca: Y el arrunchis para mí sí es básico.

Tatiana: No sé, depende. Creo que no arrunchis la primera vez.

Claudia: La actitud de un man vistiéndose a mil preparándose para irse, si a uno le gusta, qué mamera.

Francisca: Bueno, pero cuando uno está de rumba y termina en la cama de un man, y los dos nos quedamos dormidos, me parece importante que al otro día sea buena onda. Obvio: cero película romántica, pero sí buena onda.

Tatiana: Café caliente...no es película romántica, pero al menos es encantador.

Francisca: Por lo menos.

Una noche de copas, una noche loca

María: ¿Cuál es su récord entre conocer un man y acostarse con él?

Tatiana: Una noche. Bueno, en cuestión de horas fueron como cinco. Muchas cervezas y cigarrillos de por medio.

María: El mío: una hora. Y luego duró quince días.

Francisca: Mi récord es como dos horas, o tres, por darle largas. Y lo peor es que de ahí salieron un par de relaciones larguísimas.

María: Wow.

Tatiana: Yo en cambio quería que se fuera rapidito y decidió quedarse. Al otro día llamó, y yo ya no lo quería ver jamás. Y claro: cara de ternero degollado forever, y la llamadera, y los mensajes, y los e-mails. Quedé curada: nunca más un one night stand (risas).

María: Un intenso.

Francisca: A mí no me importa si se queda. Si me acosté con el man fue por algo, ¿no?

Tatiana: Claro, eso sí: no es sino que a uno de verdad verdad le guste alguien y ¡ahí sí no se quedan ni a bala!

Francisca: Yo tuve un one night stand que sigue encontrándose conmigo muy de vez en cuando, casualmente. Siempre terminamos en su casa y al otro día yo me visto y me voy y ya está.

María: Pero entonces uno nunca sabe si es de verdad one night stand. A veces se alarga, se vuelve amor, se complica y hasta se enquista.

Tatiana: Otra: después de la primera vez me invitaron a cine. Esa es ganadora, pues (risas). Esa vaina de "vístete que quiero ver una peli" fue matadora.

Francisca: Las peores son las de finca, cuando uno está con un parche grande y quiere pasar rico y ya, pero el man cree que entonces uno se volvió la novia todo el paseo. Y uno de rumba y el man quiere irse a acostar.

Tatiana: ¡Eche mija pa‘la pieza! (risas)

María: O el man con el que uno tiene una aventurilla y ya anda celando.

Tatiana: Ese es matador también. ¿Y qué me dicen del hambriento que después del polvo asalta la nevera con más ganas que a uno?

Francisca:Pero estamos siendo un poco hipócritas porque a uno a veces también se le raya la aguja. Lo mejor es cuando los dos están en plan laxo o los dos se "envidean".

Claudia: Sí, estamos de acuerdo.

María: Lo mejor es prender un cigarrillo, tener una cervecita en la nevera para el después y, si no hay sueño, hablar mierda hasta que llegue.

Tatiana: Después de un medio divorcio, después de una relación larga, yo quedé curada. Pasé del sistema aguja al láser: rápido y sin efectos.

Claudia: Eso. ¡Que uno no tenga que aguantarse a nadie y que nadie se lo aguante a uno! (brindis).

Tatiana: El hecho es que al parecer cada día es mas difícil "envidearse" con alguien, dejarse llevar. Cada día uno esta más reprimido.

Francisca: ¿Cuántas oportunidades tiene un hombre de demostrar que es buen polvo?

Tatiana: Dos. Ojalá ambas la misma noche, como para evitarse la fatiga (brindis otra vez).

Francisca: ¿Y si el man te gusta mucho?

Tatiana: Se trata de ser integral. Me puede gustar mucho, pero si es un mal polvo es tenaz. Claro que si es un polvazo pero también un cafre, qué susto. Porque ahí uno corre el peor riesgo: ¡encoñarse!

El amor después del amor

Francisca: El encoñe es algo muy fuerte.

Claudia: Huy sí, es peor que el amor.

Tatiana: A eso sí le tengo susto.

Francisca: Yo me he rebajado más por encoñe que por amor.

María: Yo estoy en esas.

Francisca: ¿Cómo es el man?

María: Papacito. Trabaja en la oficina. El otro día me metió a un baño y ¡tran! Y yo sin que importara nada, si nos pillaban o algo (risas, brindis, grito colectivo).

Tatiana: Sí, el encoñe no tiene salvación. En ese caso, la única es "un clavo saca otro clavo".

Francisca: Exacto, hay que buscarse otro buen encoñe. Pero es horrible encoñarse desde el primer polvo, porque entonces uno puede ponerse medio intenso, ¿no les pasa?

Tatiana: Estuve encoñadísima con un man que se parecía a Santiago Moure, o sea que, de físico, nada. Pero me tenía loca.

Claudia: ¿Y qué tal estuvo?

Tatiana: Cuatro años juntos y como tres más tirando esporádicamente.

Francisca: Huy, no hay nada mejor que las relaciones largas para experimentar de todo con la misma persona. Es rico poder proponer vainas dementes sin que lo juzguen. Por ejemplo, pedir que le digan puta. ¡Eso es delicioso!

María: En un buen contexto sí, y con palmaditas en la nalga y todo.

Claudia: Deli.

María: "Eres mi puta", eso me pone a mil.

Tatiana: ¡Ay! ¿pero la costumbre? Lo peor es cuando uno contesta el teléfono, di tú después de tres años de relación, y después de tres minutos por cronómetro, el otro dice "¿y qué más?" (risas, juegos y espectáculos).

Y tu mamá también

María: Pero cambiando de tema, con dos manes al tiempo. Rayador, ¿o no?

Francisca: Eso tiene que ser extraño, pero uno debe quedar muy satisfecho. Puede ser interesante.

Claudia: Asqueroso.

Tatiana: Una vez yo estaba con un man. De golpe ¡zaz! la puerta. Era su compañero de apartamento. Yo pensé que estaba emputado por el ruido. ¡y pidió participación! Yo no podía, mejor dicho, no puedo. Así que los dejé tranquilitos...¡Y tu mamá también!

María: Yo tengo una amiga que sí lo hizo con dos manes, pero la nena es muy drogadicta. Debe ser eso también: el ambiente en el que uno se mueve. Como yo rumbeo en San Ángel, seguro que allá no se consiguen así. Son más Flanders.

Francisca: ¿Dos tipos que se le midan? No creo que haya.

María: ¿Qué dijo? "¿Buenas, para participar?" (risas).

Tatiana: Me dijo "Tú fresca, quédate". Y yo, nada: cogí mi bici y me fui a mi casa. Qué tal: "Buenas, que si me dejan jugar". Y luego el man me llamaba y me decía "Ah, yo pensaba que eras más fresca".

Francisca: ¡Qué va! ninguna mujer es completamente fresca. Eso es un mito. Las que creen que son frescas, que se metan de putas.

Tatiana:Pero por supuesto... si ya se ve una tan fresca es porque anda medio frígida. Pero en últimas, lo que molesta no es el corazón, ni la inseguridad. Es el infeliz y estúpido ego. Yo no tengo ego: mi ego me tiene a mí (risas).

Festival gastronómico internacional

María: ¿Y polvos internacionales?

Tatiana: Inglés, muy muy muy lampiño. Necesitaba tres litros de cerveza y además con ese acento no le entendía nada.

Francisca: ¿Y pudiste con él, Tati?

Tatiana: Claro, varias veces. Más pena que gloria, porque la cerveza es matadora. Les cuento otra: un español. Cocinaba deli.

María: Punto a favor.

Francisca: ¿No olía a ajo?

Tatiana: Sí, y a muchos cigarrillos. Muchos, muchos.

Francisca: Lo de los españoles es a otro nivel. Y bueno, ¿sicotrópicos para el sexo?

Tatiana: Perfect un porro.

María: Una vez tiré en hongos.

Francisca: Yo he tirado trabada pero de marihuana comida.

Tatiana: Pero lo mejor para tirar es hash.

Francisca: Con perico debe ser un desgaste físico y ya, ¿o no?

Tatiana: La única vez que probé el perico, lloré como una Magdalena como tres horas. Donde mi novio se me acercara, lo mataba.

María: Con un baretico pega bien. Además, los manes duran más.

Francisca: Bareta y vino.

Tatiana: Bareta y vino es enchonchador. Bareta y whisky es perfecto.

Francisca: Whisky deli.

Tatiana: Y buena música.

María: ¡Vallenatos! (risas).

Tatiana: Guácala. Qué vieja tan ordinaria (risas).

Francisca: Confort y música para volar.

Tatiana: Brasilectro.

María: Diomedes (risas).

Claudia: Salsa romántica (más risas).

María: El binomio de Oro.

Francisca: De quinta.

María: Las Diosas, Los Betos. Me arrechan Los Inquietos (muchas risas).

Tatiana: Para tirar, en serio, Massive Attack, Gotan Project y Leftfield.

Francisca: Massive con la de Everything But The Girl cantando.

María: Y el Más bien de Cerati.

Francisca: Cerati es una delicia.

Claudia: Cerati debe tener el pipí chiquito. ¿No ven que vive pidiendo un zoom anatómico?

María: Y con todo y eso, se lo daríamos todas.

Tatiana: One night stand, two night stands, ¡cuantas veces quiera!

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.