-¡¡Ganamos! El bobo Mockus, 1; el asnito Serpa, 12; Santa Claus, 22; el presidente, ¡62! A las seis de la tarde de este domingo histórico en que hicimos patria, con la prontitud con que les ganamos la guerra a las Farc ya teníamos los datos: incontrovertibles como la Corte Constitucional y limpios como las conciencias del Congreso. Jornada de orden en que triunfó Colombia o, mejor dicho, Antioquia, pues Colombia es Antioquia. O al revés, Antioquia es Colombia. Cosa que no nos entienden a los paisas los huilenses, los tolimenses, los santandereanos, los chocoanos... O mejor dicho los chocoanos sí, pues el Chocó es a Antioquia lo que Colombia es a los Estados Unidos: nuestro patio trasero adonde sacamos a mear al perro.

¡Ah, qué domingo! Y su culminación: el gran hombre tras el triunfo llorando por el papá. A mí también se me salían las lágrimas. Nunca me había sentido tan orgulloso de mi patria chica, Antioquia la grande. Antioquia con sus cafetales, sus platanales, sus ríos, sus montañas, su cartel de Medellín, sus paramilitares, sus sicarios... Y nuestro Primer Mandatario y nuestro Pablo Escobar que han puesto a esta tierrita amada en el mapa, en el mundial. En vida, creo que nuestros dos más grandes hombres se conocieron. Ah, no, miento: a los que debió de haber conocido él fue a los Ochoa: don Fabio, Fabito y el gordo, amiguísimos de su papá, o sea, del papá de nuestro Primer Mandatario, que era el que era amigo de ellos y les acolitaba sus rejoneos. O sea el hijo, no el papá. Ah no, al revés: el papá, no el hijo. El hijo no tenía nada que ver con el rejoneo, él estaba estudiando. En la Plaza de Toros de la Macarena dieron una corrida memorable en favor de la Fundación "Medellín Sin Tugurios" de Pablo, a la que asistió Santofimio Botero. Que no hay que confundir con el pintor de gordas, que es otro Botero, el papá de un Ministro de Defensa muy honesto que tuvimos. Sí, de defensa, pero de su patrimonio familiar que él quería aumentar. ¡Pendejo yo que me perdí esa corrida por andar en Nueva York limpiando inodoros para mandar remesas para comprar conciencias para salvar a Colombia y amarrar reelecciones y hacer patria un domingo. ¡Qué importa! Si es por Colombia, ¡qué importa! No fui a la corrida y ya. Otras habrá. Les salió tan bonita, tan bien organizadita, como unas reelecciones... ¡Claro, con la ayuda del papá!

¡Cómo no voy a entender que tras el triunfo, el Primer Mandatario llore por el papá! Yo también lloraría. ¡Y que le pida al Espíritu Santo por él! Yo también le pediría. ¡Y que le mande a decir misa en Santa Teresita por su eterno descanso! Yo también se la mandaría. ¡Y que vaya a esa misa! Yo también iría. ¡Que si qué! ¡Cuántas veces no fui a esa iglesita de mi barrio de Laureles a conseguir bellezas. Del sexo fuerte, ¿eh? No esas viejas en pelota tan escandalosas de esa revista pornográfica que se llama ¿cómo? SoHo, con una hache mayúscula en la mitad. ¿Y por qué mayúscula y por qué en la mitad? Por joder. También el río Cauca tiene una "u" en medio. De esa "u" se alimentaban los caimanes, cuando había. ¿Y cómo era que se llamaba ese señor del retrato que era como yo, el que no envejecía? Empieza por "d" o por "g". Ah sí, ¡Dorian Gay! ¡Qué memoria la mía! Me acuerdo de todo: de los papás, de los hijos, de los amigos de los papás, de las corridas, de los organizadores de las corridas, de Santofimio Botero el asesor de Pablo, instalado en la contrabarrera. Y el papá del Presidente y el Presidente y los Ochoa. Ah, no, el Presidente no, creo que él no fue, él estaba estudiando. Antioquia hermosa con tus caballos de paso, tus plazas de toros particulares en tus fincas particulares como La Loma y La Carolina, aquella con la plaza de toros, ésta con ganadería de toros de lidia; una de los unos, otra de los otros; tus ochuvas, tus Ochoas, polvo blanco, hostia blanca, rejoneo...

¡Qué bueno que le mandó a decir su misa en Santa Teresita! Las bellezas que me saqué de ese templo con el permiso del Espíritu Santo! Divinos. De tenis, jeans ajustados, delicatessen, de la high. Como para que se le hiciera agua la boca al padre Marcial Maciel a quien hoy persigue el papa Ratzinger porque era amigo de Wojtyla, al que le tiene envidia. ¡Malagradecido! ¿Quién fue el que te puso ahí, inquisidor, nazi, impostor? Y ahora no lo querés canonizar dizque por protector de maricas. Es porque le tenés envidia. Decís que sí querés, pero no. ¡Qué vas a querer! Más falsito éste...
Y bueno, no más tristezas, limpiate esos mocos, culicagado llorón, secate esas lágrimas y despertá, envirilá que la cosa se está poniendo verraca. Las Farc con las que no acabaste: alebrestados. El Tirofijo que no mataste: alebrestado. El desempleo: aumentando. La pobreza: aumentando. La coca: aumentando. ¡Y el rejoneo! ¡Qué va a pensar Bush del rejoneo! Y ahí viene el zambo Chávez con sus huestes. Oíme lo que te voy a decir, prestá atención, culicagado voluntarioso, terco: armate con lo que te estamos mandando de afuera. Total, ya no tenés que comprar más Congresos. Gastá bien lo poco que hay. Por todo lo que te ayudé a amarrar tu reelección desde estas páginas no te voy a pedir nada: ni un ministerio, ni una embajada, ni un iPod. Eso sí, lo que sí te voy a pedir, pero no para mí sino para Colombia, es una cosa: armate que ahí viene ese zambo alzado. Le pedís a tu amigo Bush lo siguiente, anotá: tanques, ametralladoras, aviones de combate, papel higiénico, inodoros portátiles, sándwiches...

Y ante todo (no se te vaya a olvidar), unos buenos torpedos rompeculos para hundirles el acorazado que le compraron a España y recuperar lo que nos pertenece por continuidad geográfica, derecho propio y laudo arbitral del Espíritu Santo: el mal llamado Golfo de Maracaibo que lo que en justicia debe ser es Mar de Colombia. Y si no podés con la tarea, culicagado llorón, inútil, trotón, te me volvés a estudiar a la escuela o te me vas a la finca a echar azadón con los peones. En cuanto a Mockus, Serpa y Papá Noel, no me gusta que andés abusando de esos pelados. Respetalos ¿eh?, que te me estás poniendo muy alzado. Y no más misas. No me mandés a decir más misas, que se pierden. Yo ya estoy en el cielo.

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