Así como un abstemio puede sucumbir

las tentaciones del alcohol en un carnaval, un vegetariano tiene altas probabilidades de terminar renegando de sus verdes creencias en Carnavale. Este nuevo restaurante de la Zona G encarna la anticuaresma. No en vano su nombre es en latín "la carne vale", que se opone al carne-levare, (abandonar la carne) de la cuaresma. Carnavale era la comilona que se hacía antes de la cuaresma para que la vigilia fuera una mera desintoxicación. De ahí viene, claro, la palabra carnaval y eso es este restaurante: un carnaval de carne de tres pisos, en el que ayunar es un imposible. En el primer piso hay una chocolatería donde la gente puede degustar unas trufas, un carpaccio de res o atún, o un timbal de queso de cabra, o hacer la sobremesa tomándose un café servido en cafeteras personales de infusión con un reloj de arena para que uno se encargue de mezclar el agua con el café. En el segundo piso está la barra, un salón reservado y varias de las mesas a las que llegan, servidos sobre una blanca vajilla, chorizos traídos de Villa María y carnes de reses menores de dos años provenientes de La Pintada, Antioquia, y maduradas durante 21 días para garantizar su suavidad y jugosidad. Se destacan el bife corazón de cuadril, la posta negra y el porter house. El 80% de la carta son carnes, el resto son platos típicos reelaborados al estilo de la alta cocina moderna, como un ajiaco que sirven seco y al que luego le añaden la sopa y una espuma de alcaparras de una suavidad increíble. En el tercer piso está el lounge, una mansarda con un techo a dos aguas altísimo y cómodos sofás para comer tapas y tomarse una de las trescientas referencias de vinos que están expuestas en una repisa que sube desde el primer piso. Como si fuera poco con esos 450 metros de arquitectura moderna, sobria y acogedora, uno puede desayunarse, en la terraza o adentro, con una changua, un caldo de costilla o unos tamales a lo Carnavale, tomarse un jugo de carambolo o de borojó con fresa o comerse un plato así de exótico, como el pollo relleno de mariscos en salsa de tamarindo o un acompañamiento, como el puré de habas en honor a Carna, la diosa celta de las habas y el tocino. Incluso, hay ensaladas para los vegetarianos que logran resistir la tentación. Si la cuaresma dura 40 días, el carnavale debe durar al menos los 325 días del año. Para eso nació Carnavale.

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