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Hace ocho años me dio por meterme al río Amazonas en su parte más baja. El agua me daba hasta el ombligo y por eso saqué a 'júnior' para orinar toda la cerveza que horas antes había ingerido. Durante el proceso, recuerdo que sentí un pinchazo como de alfiler en la uretra. Era un carnero, un pez de cuerpo baboso y muy delgado de 10 centímetros de largo (los hay de entre 6 y 20 centímetros de largo), que había metido su cabeza en mi pene, atraído por la orina. Como pude, lo expulsé y fui directamente al hospital para que detuvieran lo que parecía una 'menstruación' masculina. Los siguientes pasos no le evitarán pasar trece días orinando por una sonda, pero salvarán a su 'anguila' de una muerte segura:

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