"En USA se quiere dar un aura mágica al cine, dar la idea de que se trata de algo único y sofisticado, pero la verdad es que es un arte de lo más artesanal y se puede aprender de forma tan sencilla como se aprende a controlar una olla a presión? dice Spike Lee y estira su delgado cuerpo contra la silla. Estamos en un bar de Verona donde en un par de horas estará sonando el señor B.B. King". Quizá no sea tan sencillo como una olla a presión pero es puramente artesanal y eso es lo hermoso del cine?.

B.B King es la razón por la que he venido a este bar. Sé que escucharlo en vivo va a ser el momento más importante de mi vida y también tengo pensando, con la ayuda de Cristian (mi traductor oficial en aquella correría por el norte de Italia) hacerle una entrevista. Cristian nota la presencia de Spike en el bar y enseguida le caemos. Él se fastidia un poco, así que le digo que he viajado desde Colombia sólo para entrevistarlo. ?¿Y cómo sabías que estaría aquí?? Cristian no sabe qué responder y yo, que he comprendido, me hago el idiota. Spike ríe y, con unas palmaditas en el hombro de Cristian, nos dice que podemos seguir adelante. Es un tipo pequeño y nervioso, de piernas largas y con una gran cabeza. Sus ojos también son grandes e inquietos como los de ciertos dibujos animados.

Usted es un hombre de prestigio en el cine norteamericano, ¿qué tan difícil ha sido?

No es un secreto que Hollywood es una industria cerrada y dominada por blancos. A los blancos que controlan la industria no les sabe bien que haya negros al mando, los aceptan como actores pero un director negro la tiene jodida para hacerse a un espacio. Lo más curioso es que cuando te llaman lo hacen por tu nombre, por la fama que tienes debido a tu estilo de hacer películas pero ellos no quieren producir tus ideas, quieren que hagas todo lo contrario. Ellos piensan que las películas afroamericanas tienen más interés fuera de Estados Unidos y, aunque te repiten que eres muy bueno en lo tuyo, luego te piden hacer la clásica película norteamericana o alguna comedia ligera porque, imagino es lo que piensan, si un negro insiste en ser director de cine al menos debe provocar risas.

¿Le molesta que lo llamen el Woody Allen negro?

¿Quién dijo eso? ¿Allen?...?dice y se ríe?. No creo que Allen pueda jugar baloncesto como yo. He visto su trabajo, es bueno, y como a mí, le interesa referirse al medio en que ha crecido. He dirigido Lola darling (She?s gotta have it) desde adentro, Allen ha trabajado la mayoría de sus películas de esa forma pero no es el único. A pesar de los años trabaja seguido y parece que aún le sobra energía, eso no está mal... ¿Molestarme? No, soy más joven y apuesto y amo tanto lo que hago como él.

Hijo de una profesora de Atlanta llamada Jacquelyn Shelton y de Bill Lee, un músico profesional nacido en Alabama, Shelton Jackson Lee (que es el verdadero nombre de Spike Lee) vino al mundo en la ciudad de Atlanta durante la primavera de 1957. Su madre lo apodó ?Spike? porque era pequeño y resistente, características que, a pesar de haber crecido un poco, sigue conservando. Cuando Spike estaba por cumplir dos años sus padres se mudaron a Chicago. Una vez en Chicago la madre abandonó la enseñanza para dedicarse por entero al cuidado de su familia. Por aquellos días el padre de Spike conoce a Duke Ellington y logra trabajar con él y su grupo cerca de un año, cuando Ellington decide trasladarse en forma definitiva a Nueva York, Bill Lee opta por seguirlo y en 1959 viaja a la Gran Manzana con su familia que ya tiene un nuevo miembro: la pequeña Chris. Los Lee se instalan en un pequeño apartamento de Union Street, que pertenece a una popular zona de Brooklyn conocida como Crown Heights. Y es en Brooklyn donde crece el que se convertiría en el más famoso y genial director de cine de raza negra, y el primero en entrar al circuito comercial, de los Estados Unidos. A mediados de los sesenta la situación económica de Bill Lee mejora al punto de poder irse con su familia a una casa grande y confortable en un sector de clase media del mismo Brooklyn llamado Cobble Hill. Allí Spike y su hermana Chris entran a la escuela pública P.S. 29. Spike se apasiona de inmediato por el baloncesto, pasión que lo acompañará el resto de la vida junto con su amor por el cine. Él mismo relata esa pasión en su libro autobiográfico Best seat in the house (La mejor silla en la casa).

¿Qué es Michael Jordan para Spike?

Michael Jordan es la razón por la que he realizado tantos videos publicitarios, la razón por la que he sido capaz de hacerlos. No puedo imaginarme algo que me gustara más que el baloncesto y Mike es el baloncesto mismo. Trabajar la primera vez con Mike no fue fácil, él no se interesaba entonces por el cine y jamás había oído de mí y seguro, después de mucha insistencia por parte de los productores, se habrá dicho: ?Está bien, Mike, démosle una oportunidad a este joven director negro. ¿Cómo dijeron que se llama?? Después hemos trabajado juntos durante siete años.

¿Cómo ve en estos días a su amada Brooklyn?

Es muy diferente de la que conocí en los años setenta. Hay muchas tiendas que venden armas a cualquiera y con esto la violencia ha crecido de forma terrible. En esto la televisión, la publicidad, los videos musicales y los videojuegos tienen mucho que ver. En Clockers he tratado de mostrar toda esa violencia.

Tarantino hace un pequeño papel en Girl 6, ¿fue difícil convencerlo?

¿A Tarantino? Él adora estar frente a la cámara, haría cualquier cosa por mantenerse allí. Apenas le insinué lo de Girl 6 dijo que sí. Es un buen tipo y un buen hombre de cine pero hay que recordarle que hacer Jackie Brown no lo convierte en un autor afroamericano. Una vez me dijo que él conocía mejor a los negros que yo... Creo que su cerebro no funciona del todo bien.

En una vieja entrevista he leído que le gusta mucho el trabajo de Fellini...

Él es uno de mis directores favoritos en el mundo, sabe mostrar desde los más grandes hasta los más pequeños y profundos elementos de su cultura y lo hace con humor y estilo. Me emocionó mucho conocerlo, entonces yo tenía un lío con mi chica y hubiera querido decirle: ?Por favor, maestro, dígale a mi chica que vuelva conmigo. Hemos peleado y me hace mucha falta. Si usted se lo pide seguro le hará caso?. No se lo dije pero estoy seguro de que habría aceptado porque era una buena persona. No entiendo una palabra de italiano pero adoro las películas de Fellini, sobre todo Ocho y medio.

La madre de Spike Lee murió luego de una larga lucha contra el cáncer, el 28 de octubre de 1976. Al dolor de la pérdida se sumaba un sentimiento de culpa porque, como ha confesado más de una vez, nunca logró la comunicación que habría querido con ella. Desde ese momento su abuela materna se convierte en su punto de referencia. Ella no sólo le daría apoyo económico y emocional sino que sería su primera fanática y luego productora. Por el contrario, la relación con el padre se enfría y quizá para evidenciar las diferencias entre ambos Spike Lee nunca hace uso de ninguna droga, ni siquiera el alcohol o el tabaco. Lola darling, su primer largometraje, data de 1986. Antes ya había realizado varios cortos y mediometrajes, entre ellos Joe?s bed-stuy barbershop: we cut heads, realizado en 1982 y vencedor del Oscar al mejor trabajo de un estudiante de cine, en 1983. Joe?s?, que ganó también premios en varios festivales de Europa, fue la presentación en sociedad de Spike Lee y marcó la senda de un director controversial y corajudo, capaz de asumir retos que estaban vedados para los afroamericanos en el negocio del cine. A pesar de la difícil relación con el padre, éste hace parte de su equipo de trabajo en diversas ocasiones y muchos le atribuyen el impecable sello que tienen las bandas sonoras de sus películas. Tras la exitosa Lola Darling siguen películas como Do the right thing (Haz lo correcto), Mo? better blues (Mi mejor blues), Jungle fever (Fiebre de jungla), Malcolm X, Crooklyn, Clockers, Girl 6 (Sexo en línea)... Entre sus últimos trabajos figura SOS, Summer of Sam (El verano del asesino), película en la que Spike Lee hace un recorrido por el Nueva York de los setenta. Entre las principales estrellas del reparto aparece el colombiano John Leguízamo. A esta sigue Bamboozled, donde vuelve a tratar el problema del racismo en la industria del entretenimiento gringo. En el 2002 ha realizado un documental para HBO que gira en torno a la figura del legendario deportista y actor negro Jim Brown.

Racismo y violencia son temas esenciales en sus películas, algunos críticos dicen que exagera, ¿qué les responde?

Esos mismos críticos me han acusado de racista afirmando que sólo trabajo con actores negros. ¿Acaso Danny Aiello o John Turturro son negros? ¿Lo es Annabella Sciorra, Anthony Quinn y tantos otros? Es evidente que soy afroamericano y hago películas que tienen que ver con los afroamericanos, entonces es lógico que prefiera actores afroamericanos así como Fellini prefería actores italianos, Kurosawa japoneses y Truffaut franceses. Entiendo que un blanco diga que exagero al hablar de racismo pero pregúntele a un negro. Una cosa es ver las noticias sobre discriminación y miseria en el noticiero y otra estar metido hasta el cuello en el asunto. En los años cincuenta los artistas negros que actuaban en clubes de Estados Unidos tenían que entrar por la puerta de atrás y no tenían derecho a hospedarse en los mismos hoteles de sus colegas blancos. Algunos debían maquillarse para que su piel se viera más clara y hacerse más agradables a los ojos del público blanco. Algunas cosas han cambiado pero los cambios de fondo todavía están lejos. No busco ser aceptado por los blancos, construyo mi propio mundo y exijo lo que valgo.

La música de sus películas suele ser muy elogiada, ¿qué tanto ha tenido que ver su padre en esto?

Tengo un profundo respeto por la música y eso se debe a que soy hijo de un gran músico y tuve oportunidad de escuchar buena música desde niño. Muchos directores de cine llaman a un músico y le dicen: ?Hey, necesito una banda sonora?. Para ellos se trata sólo de un fondo que acompañará las imágenes y si se reflexiona un poco es fácil darse cuenta de la floja y repetida música que hay en tantas películas hechas en Hollywood. A nadie le interesa mucho ese tema y se piensa que cinco o seis nombres pueden hacer toda la música que el cine requiere. Para mí es diferente, la música en mis películas tiene la misma atención y protagonismo del resto de elementos y soy muy cuidadoso en esto porque a través de la música se establecen relaciones de tiempo y también emocionales. En Malcolm X, cuya historia va desde los años treinta a los sesenta, he intentado que la música sugiera el sentido de los cambios de época. Así la película va de Billie Holiday y Ella Fitzgerald, pasando por Lionel Hampton, Ray Charles, Duke Ellington y Aretha Franklin, hasta John Coltrane. Aunque pienso que la película donde mejor he usado la música es en Jungle Fever.

Usted ha declarado que le interesa el éxito comercial, ¿cómo se equilibra eso con lo artístico?

El éxito comercial debería ser el resultado de un buen trabajo artístico pero cuando le dices eso a un productor te mira con sospecha o con lástima. El concepto de éxito en Estados Unidos se refiere a la cantidad de dinero que haya en tu cuenta. Yo he tratado de tener el dinero necesario para tener control artístico sobre lo que hago. Sé que la mayor parte del dinero de mis películas queda en manos de los distribuidores y sé que la historia del arte está llena de genios que apenas conseguían para comer y murieron en la miseria. Eso no sucederá conmigo.

La voz del dueño del bar anunciando que pronto empezará el espectáculo me recuerda que estoy allí para ver y escuchar a B.B. King y no para entrevistar a Spike Lee. Éste se despide aprisa porque debe atender su trabajo. Sólo lo acompañan dos personas, un gordo blanco que se hace cargo de la cámara y una chica negra que se ocupa de las luces. La verdad, más que un genio del cine contemporáneo y sus asistentes parecen tres colegiales grabando una pequeña fiesta de fin de curso. Nadie en el bar les pone mucha atención, tampoco parecen demasiado emocionados cuando B.B. King llega al escenario con la guitarra colgada al cuello. Sólo le echan una ojeada y siguen conversando del clima y los resultados del fútbol mientras espantan moscas de sus copas de vino. B.B. King es grande y robusto, la guitarra se ve pequeña entre sus manos. Saluda con un gesto a Spike Lee y espera a que sus músicos afinen. Y allí están, compartiendo sonrisas en un tranquilo bar de Verona, dos de los artistas más grandes que existen en el mundo. Y me pregunto por qué el público no hace silencio, por qué siguen hablando si enfrente tienen a semejante monstruo. ¿O acaso no saben quién es el negro enorme de expresión afable? Me dan ganas de mandarlos a callar, pero justo entonces B.B.King ensaya algunos acordes. A partir de ese momento ya no se escucha ni el zumbido de una mosca porque hasta ellas lo saben.

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