“En los 60 la gente tomaba ácido para hacer el mundo extraño. Ahora que el mundo es extraño la gente toma Prozac para hacerlo normal”.

(Damon Albarn, líder de la banda inglesa Blur)



Todas las aspirinas que se consumen a diario en el mundo servirían para cubrir la superficie entera de Mónaco. Y no es ninguna exageración. Si se dejaran caer los 216 millones del llamado ‘fármaco del siglo XX’ las tierras del principado quedarían arropadas como si la más fuerte de las nevadas hubiese caído sobre ellas.

Sin embargo, el uso de pepas no se limita a la aspirina. También se ingieren pastillas contra la depresión, por necesidad de ver crecer pelo donde desapareció, para bajar kilos, prevenir infartos, hacer a un lado la timidez, tener sexo, recordar hasta lo que no se ha hecho, dejar de fumar, rebajar la acidez del estómago, erradicar el dolor, desaparecer la gastritis, dormir más, rendir al 100 por ciento, abrir el apetito o estar de ánimo... En España ya se habla de una píldora que reemplazará la inyección para la diabetes, en Estados Unidos de una para el cáncer, y ni hablar de la creación de píldoras para combatir las adicciones. Droga contra las drogas.

Cada día que pasa, el hombre depende más de toda clase de pepas para moverse las 24 horas del día. Ativan, Prozac, Somece, Viagra, Liptor, Xenical, Propecia, Sonax y Seroxa son, entre otras, el grupo de fármacos que encabezan las llamadas ‘píldoras de la felicidad’, una industria que al año factura miles de millones de dólares en el mundo entero.

Precisamente este mes, en Estados Unidos, y en septiembre en Argentina —donde sólo los sedantes mueven un mercado de 200 millones de dólares al año—, el Prozac se podrá tomar una sola vez a la semana en lugar de una dosis diaria.

La vida, al parecer, se mueve entre calmantes, tranquilizantes y estimulantes bajo distintos nombres y marcas que buscan un bienestar de televisión. Según estadísticas de la Food and Drug Administration (FDA), tan sólo en Estados Unidos, cada año, tres millones de personas (cifra que va en aumento) consumen por primera vez fármacos de esos géneros. El problema radica en que al igual que drogas ilegales, éstas desarrollan dependencia, hasta el extremo de que las personas terminan automedicándose con analgésicos, narcóticos, barbitúricos o anfetaminas.

En el caso de Colombia, sus habitantes consumen cada año 231 millones de productos farmacéuticos. En este país 12 millones de personas se autorrecetan o adquieren sus medicinas sin prescripción del especialista.

Según esas cifras, no sólo la superficie de Mónaco estaría cubierta por aspirinas, sino que toda la Tierra podría arroparse con todas las pastillas que se consumen anualmente. Ahora, la pregunta es: ¿estaría dispuesto a vivir la vida de pepa en pepa? Para los especialistas la respuesta es “no”. Para usted, seguramente, todo indica que sí. Por eso, antes de ingerir la primera pastilla, recuerde: vivir la vida en pastillandia puede significar algo más que una buena nota para su salud. Ahora sí, agítese y tómese. De usted depende la adicción.



LA BOTICA



No–Additol (Made in England)

“La pastilla que lo salvará de las pastillas”, dice la publicidad de este fármaco. Y no están muy equivocados, pues, una pepa cada diez minutos de No–Additol le restará la ansiedad por cualquier otro fármaco o drogas duras. Probada con junkies de Brixton o Victoria Station en Londres, la efectividad es del 100 por ciento. No olvide tomarla cada diez minutos.



Gama–Swimm (Made in Sweden)

Durante décadas, mucha gente ha sido objeto de burlas por su falta de oído a la hora de bailar merengue, salsa, vals, twist, dance, trance, tango, samba o cualquier otro ritmo musical; con dos pepas de Gama–Swimm usted será Travolta, Asteire y hasta le quedará tiempo de bailar el último tango en París.



Fidelitym (Made in Netherlands)

Hay qué ser sinceros, ser fiel es uno de los comportamientos más difíciles para el hombre. Por eso, científicos holandeses crearon esta píldora que lo pondrá a tono con su situación marital. Consúmase en cantidades moderadas, recuerde que la fidelidad no es para siempre.



Antifutebol (Made in Brazil)

Para enfermos de fútbol que no quieran saber nada de este deporte durante 24 horas. Se recomienda para esos días posteriores a un clásico donde el equipo por el cual usted es ‘hincha’ haya perdido. Tenga mucho cuidado con las goleadas, pueden causar sobredosis.



Palillol (Made in Japan)

No hay nada más difícil en la vida que manejar los palillos chinos. Tómese una píldora de Palillol y sea todo un oriental al momento de comer sushi en un restaurante japonés. Ojo, su abuso puede generar la enfermedad de la mirada china.

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