Tyce Bune se prepara para comenzar una jornada más de trabajo. Son las 9:43 a.m. y, en breve, deberá meterse en la tina para grabar una escena con dos mujeres desnudas. Habrá sexo. Y cámaras. Y algo de sudor y gritos de éxtasis. Así es la vida de Tyce. Sin embargo, antes de comenzar la ‘actuación’, suena el teléfono.

Tyce Bune: Hello?
Paula Jaramillo y Tatiana de los Ríos: ¿Tyce Bune?
TB: Sí, con él.
PJ y TDR: Somos Tatiana y Paula, las colombianas que van a entrevistarte.
TB: Ah sí, claro, ¿qué tal?, ¿cómo están?
PJ y TDR: Muy bien, ¿y tú?
TB: De hecho, desnudo y listo para empezar a grabar una escena.
TDR: ¿Te parece si arrancamos de una con las preguntas?
TB: Disparen cuando quieran.
TDR: ¿Cuál es la pregunta más indiscreta que te han hecho?
TB: ¿Como así?
TDR: Así. ¿Qué pregunta te ha hecho sonrojar últimamente?
TB: Que qué tan grande lo tengo.
PJ: Y, ¿qué tan grande lo tienes?
TB: Tendrías que conocerme en persona para averiguarlo, no mentiras. En realidad no es ni tan grande. Como 7 pulgadas (17 cm.) cuando está duro.
PJ: Y con base en tu experiencia, ¿qué tanto importa en realidad el tamaño?
TB: En mi negocio el tamaño si importa, y demasiado. Tanto para bien como para mal. A mí han llegado a
rechazarme para un papel por no tenerlo descomunal, pero sé que muchas veces eso incomoda a algunas mujeres. Hay actrices muy profesionales que no soportan uno muy grande y exigen uno más cercano al promedio.
PJ: Pero, en la vida real, tú que trabajas con mujeres debes saber si nos gusta grande o no…
TB: Eso varía. A todas las mujeres les gustan cosas muy distintas. A algunas les gusta el sexo duro y despiadado y a otras sensual y suave. Cada mujer es un acertijo que uno tiene que descifrar en la cama…
PJ: Igual, no has contestado respecto del tamaño.
TB: Hay tipos de 10 pulgadas que no saben qué hacer con él y hay otros de 7 que te pueden hacer desmayar…
PJ: Y, ¿qué tipo de cosas utilizas, tú que eres de 7, para derretir a una mujer? ¿Qué es lo que de acuerdo con tu experiencia nos chifla?
TB: No he conocido una mujer que no se enloquezca con un buen blow job. ¿O no?
PJ: Claro que sí, definitivamente es lo máximo, ¿no?
TB: Pues, ya ves, a mí no es que me encante.
PJ: ¿¡Qué!? Creo que eres el primer hombre que dice eso en la vida.
TB: Yo prefiero pasar de una al sexo de verdad. Lo que pasa es que a veces lo hago porque, lo crean o no, hay muchas mujeres a las que les encanta hacer un blow job. Es impresionante ver cómo disfrutan haciéndolo…
A mí me gusta más hacerlo que recibirlo. Si alguien me quiere hacer un blow job pido que sea en un 69. Así también saco provecho de la situación. Podría durar horas haciendo el 69…
PJ: ¿Horas de sexo? ¿Cómo haces para mantenerlo duro en una escena muy larga?
TB: Uno no tiene que permanecer duro todo el tiempo.
PJ: Sí, pero, ¿cómo haces para que se te vuelva a parar cuando se ha bajado la erección?
TB: Por lo general lo que hacemos es masturbarnos.
PJ: La masturbación es algo realmente agradable.
Pero, con un ritmo sexual como el que llevas ¿no pierde un poco la magia masturbarse?
TB: En lo absoluto.
TDR: Y el viagra… ¿te gusta?
TB: Decir que me gusta el viagra es como decir que me gusta la aspirina. Para mí es sólo una droga que me ayuda a hacer el trabajo.
TDR: ¿Y el sexo? ¿También es un trabajo que haces o realmente lo disfrutas?
TB: El placer es indispensable en mi campo. Lo que hago es tratar de encontrar algo que me guste de cada mujer con la que trabajo y usarlo como facilitador de placer. De los senos a la forma del cuerpo siempre me las ingenio para encontrar algo que me excite lo suficiente para hacer un buen trabajo…
PJ: ¿Alguna vez has estado con una mujer que no te guste en lo mínimo?
TB: Un par de veces, pero eso lo solucioné imaginándome a otra mujer de otra escena.
PJ: ¿Con cuántas mujeres te has acostado?
TB: Honestamente he perdido la cuenta. Sé que son más de mil.
TDR: ¿Y alguna vez te has enamorado de una de ellas?
TB: Claro que sí. Llevo más de 24 años casado con mi coprotagonista favorita. Claro que Fabrice estaba desde antes de que arrancara el negocio…
PJ: ¿Y se ha mantenido a tu lado?
TB: Cuatro años después de mi debut en el cine erótico nuestra relación está mejor que nunca.
TDR: ¿Y tu vida sexual?
TB: También. Además de que Fabrice también está en el negocio, nosotros hacemos cosas en nuestra vida privada que no podríamos hacer en las películas.
TDR: ¿tu esposa es bisexual?
TB: Sí. A veces creo que le gustan las mujeres más que a mí.
PJ: ¿Y ella se involucra sexualmente con otras mujeres cuando no estás?
TB: Algunas veces, pero no con mucha frecuencia. Por lo general ella invita a una amiga y juegan mientras yo observo bebiendo una cerveza. Luego, si quieren, yo intervengo, y si no, pues no.
TDR: Hacerlo con dos mujeres es la fantasía de cualquier hombre. ¿Es realmente algo tan extraordinario?
TB: Claro que sí. En mi caso el thrill fue aun más grande. Después de 14 años de relación monógama, ¿te imaginas lo excitante que puede llegar a ser enterarte de que tu pareja perdió la virginidad con otra mujer? Es el máximo turn on… Al fin y al cabo son dos mujeres sólo para mí.
PJ: ¿Siempre es la misma amiga o cambian?
TB: Siempre cambiamos. A veces encontramos una que nos gusta mucho y dura uno o dos meses, máximo tres, pero luego se van y viene otra. Es casi una fantasía.
PJ: A propósito de fantasías, ¿hay alguna que no hayas cumplido en tu trabajo?
TB: Una vez Fabrice, otra chica y yo íbamos a hacer una escena de ‘DP’ —doble penetración— en la que la mujer iba a hacérselo por delante a Fabrice con un strap on (prótesis) mientras que yo me concentraba en la parte de atrás. Sin embargo, nuestra amiga cambió de parecer a última hora. Si alguna fantasía me falta, tal vez sería esa.
TDR: ¿Y si tu esposa te pidiera estar con otro hombre para satisfacerla a ella?
TB: No hay riesgo.
PJ: ¿Tu crees que las mujeres realmente disfrutamos el sexo anal?
TB: No sólo lo disfrutan. Muchas de las mujeres con las que he trabajado en las diferentes películas lo prefieren al vaginal. Es extraño pero las tipas disfrutan todo tipo de cosas, desde el sexo anal hasta una eyaculación sobre su cara.
TDR: ¿Dónde prefieren las mujeres que un hombre se les venga?
TB: Depende. Si se trata de alguien a quien quieren, definitivamente dentro de la vagina. Si no en los senos o la boca. Eso les encanta…
PJ: hay una tesis que dice: “a no ser que un hombre se venga dentro de una mujer ella no se enamora de él”. ¿Tú qué opinas?
TB: Yo no lo llevaría tan lejos, pero creo que tiene sentido. Si una mujer permite que un hombre eyacule dentro de ella es por que ese hombre le importa demasiado.
PJ: ¿Qué se necesita para ser actor porno?
TB: En el 2001 es necesario estar en buena forma y no tener pelos en el pecho. No creo que un tipo peludo triunfe en la industria hoy en día. No, mentiras. En realidad, la manera mas fácil de entrar al negocio del cine erótico hoy en día es tener una novia dentro de este.
PJ: ¿Así fue como entraste tú?
TB: No; lo mío fue un golpe de suerte. El protagonista de una cinta renunció a última hora y la productora de la película me conocía desde antes. Fue mi primer papel y ya de allí surgieron otras propuestas. Así comenzó todo.
PJ: ¿Quién hace los castings de tus películas?
TB: Yo mismo. De hecho siempre he querido ir a Colombia a buscar un par de protagonistas…
TDR: ¡Deberías! Las mujeres colombianas te enloqueceríamos.
TB: Yo sé. Probablemente no regresaría hasta no haber gastado todo mi dinero haciendo películas allá; sería muy divertido..
TDR: Seguro que sí. Te encantaría Colombia y de las colombianas ni hablar. Quedas invitado y con esta invitación nos despedimos.
T: Okey, niñas, muchas gracias, fue todo un placer. Bye, bye.
PJ Y TDR: Bye, bye…

Tres en punto
Tyce Bune no es el prototipo típico del actor porno. A pesar de que su capacidad para ‘actuar’ bajo presión le ha dado gran renombre dentro de la industria de películas para adultos, Bune no es un jovencito de magnitudes fálicas descomunales. Con tres hijos y una esposa coprotagonista, Tyce se define como un hombre común y corriente de 43 años que, aparte de su ‘trabajo’, lleva una vida normal. Tan normal que a pesar de compartir a su esposa Fabrice con otros hombres y mujeres de la industria, Tyce no se ha quitado la argolla de matrimonio en ninguna de sus 238 cintas. Esto, sumado a que su serie Beach Bunnies With Big Brown Eyes ya sobrepasa los 10 episodios, es algo que confirma que más allá de su paso por el cine convencional —The bodyguard o Philadelphia experiment II—
Tyce espera dejar una huella en la escena erótica californiana.

FABRICE, esposa de Tyce (derecha) y una de sus novias. El actor y ella aseguran que cambiar de acompañante en la cama cada dos o tres meses es el secreto para mantener estable cualquier matrimonio.
¿Un ejemplo para seguir?

Cifras equis
Si usted es de los que cree que para hacer fortuna hay que sufrir, lea esto y vuelva a opinar.
La producción de una película para adultos oscila entre los 5 y los 150 mil dólares.
El salario promedio de un actor porno varía entre los 20 y los 500 mil dólares anuales.
Una estrella porno hace un promedio de 60 películas al año.
El precio que se paga para ver una película porno por cable oscila entre dos y cuatro dólares.

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