Trabajé en el sector financiero hasta que una amiga me pidió que le ayudara con su portal de chicas prepago. Le ayudé hasta que me di cuenta de que era un gran negocio. Por eso ya llevo cuatro años con dos portales: www.extasisvip.com y www.misprimas.com. En ambas páginas cuento con una gran variedad de mujeres —colombianas y extranjeras— y servicios en Bogotá y Medellín. Próximamente incursionaré en Cali y Villavicencio. Trabajar con chicas prepago no es tan difícil como puede parecer, y esto se debe a que soy muy exigente con el perfil de las aspirantes. Ellas deben tener entre 18 y 24 años, ser universitarias de clase alta, ser bellas y tener un cuerpo armonioso y trabajado en gimnasio, tener un mínimo de 1,68 metros de estatura y ninguna cicatriz. Si es bilingüe, mucho mejor. En la actualidad manejo entre 60 y 80 mujeres y cinco hombres. Tengo a disposición modelos desde 130 mil hasta 500 mil pesos por una hora y quince minutos de placer, que incluyen varias relaciones íntimas, sexo oral, show y masajes.

Los servicios adicionales como el anal no están incluidos, razón por la cual el cliente debe pagar 100 mil pesos de más. El precio varía de acuerdo con la candidata. Las operadas están más cotizadas, pues "sin tetas no hay paraíso". El control de calidad pasa por los clientes y por mí, que estoy atenta a que no engorden o adelgacen mucho. Con las modelos no hago contratos, del total del valor pagado por servicio, ellas se quedan con el 55 por ciento y la agencia con el 45, y me lo deben consignar al día siguiente. Ha habido mujeres que desaparecen sin pagar, pero no les conviene hacerlo, pues se les cierran las puertas en todas las agencias. El promedio diario de servicios es de dos a tres y como todo negocio, este no es ajeno a las anécdotas. Hombres que se enamoran de mi voz y me piden que los atienda personalmente y servicios a famosos. Hubo una mujer que tenía una fiesta, pero como no tenía novio, pidió los servicios de un acompañante durante cuatro horas en las que lo hizo pasar como su novio y disfrutó de él. Hay varios casos de extranjeros que se enamoran de las modelos. Así le pasó a una de mis mejores niñas, quien hoy vive en España, está felizmente casada y gana en euros. El mejor caso fue el de un hombre que en una sola tarde alcanzó a pedir cinco mujeres distintas, una por una. Con las dos primeras no logró venirse, le mandé otras dos y tampoco a pesar de haber ofrecido un jugoso premio a la que lo lograra. Como la quinta es la vencida y el honor sexual de una mujer está a prueba de todo, la última candidata logró su cometido, sin usar preservativos y con mucha agitación. Hoy en día, casi nada me sorprende.

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