No lo oculta ni le importa reconocerlo: no tiene idea de fútbol. Cuando le preguntan qué es un fuera de lugar, deja que su risa de cartagenera espontánea llene el vacío de la duda y solo importe sentir cerca esa belleza y gracia que la llevaron primero a ser reina de belleza, luego modelo y ahora actriz.
 
"¿Cuando alguien hace una jugada mala?", trata de adivinar entre risas, pero ya no interesa. ¿A quién le puede importar que no haya ido una sola vez al estadio ni visto un partido entero en su vida y menos que sepa si existe un cuarto árbitro, si hay alguna diferencia entre el tiro libre directo o el indirecto, el gol de oro o plata o sepa cuándo un gol de visitante vale doble y hay una expulsión por roja directa? Sin embargo, vale la pena seguir preguntándole para prolongar su risa y oírla confesar secretos, como aquel de que alguna vez, durante la mitad de la carrera que cursó en Comunicación Social, debió tomarse un aguardiente en fondo blanco y ayunas para presentar un examen oral sin sentir el pánico escénico que le solía dar. También revelará que en el Jorge Washington (al que, según dice, le decían George las chicas "crema", es decir, "las que de lo creídas se resbalaban en ella") perdió más de una vez educación física y tuvo que hacer remediales.
 
Es que la cosa no es solo con el fútbol, a la modelo y actriz todos los deportes la tienen sin cuidado. Lo suyo es el baile, el chucuchucu, el vallenato, la salsa, el reggaetón y hasta la champeta, y ni imaginarla haciendo esos pasos luego de haberse tomado unos tequilas y rones, que es lo que le gusta, pues vamos perdiendo la cabeza. Volvamos mejor a la tierra, a un campo de nueces, el significado de su apellido italiano.

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