El llamado fue a las dos de la tarde, pero las fotos se iniciaron cuatro horas después. La sesión duró tres horas y media y fue la más corta de todas. Su hija, María Elisa Duque, fotógrafa, fue la asistente. También contó con un asistente de iluminación y un maquillador. Trabajó solo con dos flashes. Duque fue muy fiel a su estilo limpio y purista. Los 500.000 pesos los invirtió en una tela que sirvió de fondo y en alquilar una máquina de humo. La idea era tenerla tímidamente cubierta con el humo y para ello fue necesario esperar algunos minutos en medio de cada descarga de la máquina. La música que eligió para crear un clima tranquilo durante la sesión fue vital: bossanova.

¿Había participado antes en un experimento de este tipo?

No.

¿Se vio muy restringido por las condiciones que le propuso SoHo?

Realmente sí. Llegué a preocuparme más por los temas que por las fotos.

¿Cuál fue el elemento más difícil de usar en la sesión?

Los zapatos, la guitarra, las cintas, el cubo, el perro y los cucos...

Sin que usted haya visto las fotografías de los otros fotógrafos, ¿cuál cree que sea la diferencia de su trabajo respecto al de ellos?

Creo que Higuera es un excelente fotógrafo de modas muy creativo con la utilería y Mauricio Vélez, un maestro del cuerpo femenino.

¿El resultado estuvo acorde con lo que había pensado, teniendo en cuenta las limitantes?

Creo que Karen se presta para audacias mayores.

¿Sintió presión al saber que dos importantes fotógrafos estaban trabajando bajo las mismas condiciones y con la misma modelo?

Más que presión, se trató de un desafío interesante.

¿Qué es lo que más resalta de Karen Martínez como modelo?

¡Ella es perfecta! Lindo cuerpo, disposición para colaborar, muy profesional...

Si hubiera podido agregar un elemento ¿qué habría elegido?

Habría preferido que la sesión se realizara en una locación diferente, no en estudio.

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