I. Soberbia
Por:Antonio Caballero
Somos los mejores, ¿no? Hablo de todos nosotros, en conjunto: de los seres humanos que vivimos hoy en día, ricos y pobres, comparados con todos los seres humanos que nos precedieron (y que, según parece, fueron, sumados todos ellos, menos numerosos que nosotros, hoy somos seis mil millones.CONTINUA>>
   
   
II. Avaricia
Por:Antonio Caballero
También nuestra época adora este Becerro de Oro. Otras lo han hecho, sí. Pero con mala conciencia: a sabiendas de que eso no era bueno. Se ha pecado siempre, pero ha sabiendas de que el pecado, aunque placentero, era pecado.CONTINUA>>
   
   
III. Lujuria
Por:Antonio Caballero
Llegamos al siguiente pecado de la lista de san Gregorio Magno -a propósito: 'santo' y además 'magno'; ¿no habrá ahí un pecadillo de orgullo?-, el tercero: el nefando pecado de la carne. La lujuria. Estrictamente hablando, lo de 'nefando' o 'abominable' solo se aplica a una de las formas de la lujurCONTINUA>>
   
   
IV. Envidia
Por:Antonio Caballero
Hace unos cuarenta años, cuando empezaron a aparecer tímidamente revistas eróticas no clandestinas que incitaban abiertamente a la lujuria, se presentó un conflicto de generaciones.CONTINUA>>
   
   
V. Gula
Por:Antonio Caballero
Sorprende en un primer momento que san Gregorio hubiera colocado la gula, en apariencia tan inofensiva, un escalón por encima de la terrible envidia en su tabla de pecados fundamentales.CONTINUA>>
   
   
VI. Ira
Por:Antonio Caballero
Capitales, pero también, para empezar, naturales. El sexto, el de la ira, es quizás el más natural de todos. Y uno de los más antiguos, después de la soberbia y la lujuria, y contemporáneo de la envidia.CONTINUA>>

   
   
VII. Pereza
Por:Antonio Caballero
Bueno, pero ya vamos llegando al final de esto, afortunadamente. El séptimo pecado capital: la pereza.CONTINUA>>
   
   

Contenido relacionado

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.