Son como dos gotas de agua. Uno nunca puede saber quién es quién; cuál es Catalina y cuál Natalia. Son de Medellín y se separaron recién terminado el bachillerato. Catalina se fue a Bogotá y se puso a estudiar actuación y Natalia prefirió el diseño de modas. A Catalina le salió un contrato de modelaje en México y a Natalia le dolió porque, juran, todo lo que le pase a una lo siente la otra (y todo lo que le paguen a una por modelar se lo pagan a la otra). Pasaron tres años y se encontraron de vacaciones en Miami, donde llamaron la atención de muchos fotógrafos. Se quedaron y viven allí de ser parecidas. De ser bien parecidas. El año entrante se van para Los Ángeles, o para Ciudad de México, o para donde sea que haya doble pasaje, doble cupo, doble contrato y doble sueldo. Las llevamos a Argentina para fotografiarlas lejos de otros compromisos, para tenerlas únicamente, en cuerpos y almas, dedicadas a SoHo.

Contenido relacionado

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.