A Iggy Pop lo tiene sin cuidado que la historia del rock esté repleta de bajas. Aunque podría encabezar una lista de ídolos difuntos junto a nombres como Jim Morrison, Jimmie Hendrix o Kurt Cobain, Iggy ha tomado la decisión de sobrevivir. A sabiendas de que el rock and roll es una ruleta de nombres que rara vez se detiene en los sobrevivientes, Pop ha hecho de su vida la excepción a la regla. Nacido en un pueblito del estado de Michigan el 21 de abril de 1947, James Newell Osterberg siempre supo que su manera estridente y apasionada de cantar tendrían un incomparable efecto sobre el curso de la música rock. Flacucho, introvertido y tosco, el niñito de Ann Arbor —su pueblo natal— nunca permitió que su tranquila crianza en un parque de trailers interfiriera con su vocación de rock star. Iggy, que sabía muy bien cual era su destino, empezó a tocar batería a los 5 años1. Una década más tarde, el paso por la batería de Las Iguanas fue suficiente para que entendiera que el destino con el que tanto había soñado podía convertirse en una realidad. Mientras que los platillos y los redobles abrían una nueva etapa en su vida de James, no descansó hasta lanzar un primer álbum (Mona) en 1967. Era tal la dedicación del joven baterista de Las Iguanas que en el proceso de composición y grabación de Mona sus conocidos lo rebautizaron con la abreviación del nombre de la banda2. A pesar de aceptar con orgullo el nombre que lo acompañaría durante el resto de su vida, Iggy abandonó Las Iguanas un par de años más tarde en busca de otra agrupación más seria. Aunque en ese momento no lo sabía, entrar a los Prime Movers sería el primer paso importante para su carrera. Aun cuando siempre fue evidente que esta banda tampoco iría a ningún lugar, fue allí donde Iggy conoció a Ron Asheton, futuro guitarrista de los Stooges. El segundo paso sería el momento en el que Pop decide lúcidamente irse a Chicago para dedicarse a tocar con músicos de la talla de Michael Blomfield3, Samy Lay o el baterista de Paul Butterfield. Los 4 chiflados Aprovechando lo aprendido en sus ocho meses de ausencia4, Iggy regresa a Ann Harbor para convencer a Asheton de que lo acompañe en un nuevo proyecto. Seguro de no querer tocar la batería, Pop cede la percusión al hermano de Asheton (Scott), y tras contratar a David Alexander para las funciones de bajo, se prepara para liderar con su voz a los Psycodelic Stooges (los Chiflados Sicodélicos). De la misma manera que nunca olvidó su destino, Iggy supo desde un comienzo que los Psycodelic Stooges serían algo distinto. Eran la primera verdadera banda de Iggy Pop y, como tal, debían quedar grabados en la retina del ojo público. El 31 de octubre de 1968, las expectativas de Pop se realizaron completamente. Después de gastar mucho tiempo componiendo canciones y tratando de inventar nuevos instrumentos, los Stooges —Psycodelic Stooges era demasiado largo como para ser recordado— aprovecharon la magia de Halloween para estremecer al mundo con algo nunca antes visto. Una inspiración proveniente de una mezcla de drogas alucinógenas y la estampa personal de Iggy en el escenario hacían de los Stooges algo digno de ver. El fenómeno era tan impresionante que hay quienes afirman que en sus tres discos los Stooges dieron origen al movimiento punk5. Si bien la crítica del momento no percibió la importancia de su música, y sus discos no se vendieron muy bien6, la aceptación de los Stooges por parte de sus fans eran más que suficientes para Pop y los otros chiflados. De cualquier modo, suficiente o no, una banda con la intensidad de los Stooges no podía continuar indefinidamente. Lo que en 1968 había comenzado como un grupo de muchachos rebeldes que mezclaba anárquicamente el blues con cantidades alarmantes de energía, terminó siendo una catástrofe en 1973. La combinación de heroína, apatía y deseos de matar al otro eran más de lo que cualquiera de los chicos podía manejar en ese momento. Pop, que además de los problemas con Asheton y el resto de la banda andaba enamorado de la seductora modelo y cantante alemana Nico7, perdió por primera vez el control. Desesperado, con un grave caso de adicción a la heroína y una pizca de locura, Iggy decide dejar a los Stooges entre 1971 y 1972. En 1973, acudió a David Bowie y lanzó el último disco de los Stooges (Raw Power) tras un año de remezcla. Renace Pop Los 70 fueron una etapa salvaje para Pop. La intensidad con la que Iggy actuaba sobre el escenario así como otros vicios comunes a los rockeros de la época casi acaban con él8. La cosa llegó al extremo de obligar a Pop a escoger entre la prisión y un tratamiento mental con rehabilitación para droga. La música volvería a encarrilar a Iggy. En 1977, y nuevamente con la ayuda de David Bowie, el mundo vio renacer a Iggy Pop con su primer trabajo como solista. Definido por él mismo como “una mezcla entre James Brown y Kreftwerk”, The Idiot era un primer intento de Iggy para salir de la heroína. Pop estaba decidido a lograrlo y sus ganas sorprendieron al mundo una vez más en ese mismo año. Una explosión sónica titulada Lust for Life daba muestras claras de una satisfactoria recuperación así como del prolífico talento de Iggy . Pop lucía bien, andaba de gira y vendía muchos discos. Por esta época los punks que ya habían digerido Raw Power lo adoptaron como el padrino de su movimiento9. La fiesta, sin embargo, no duró mucho. Si bien The Idiot y Lust for Life demostraban que Pop había podido reinventarse en medio de un experimentalismo descrestante, tanto Iggy como su música empezaron a decaer. A pesar de la conexión de Bowie, Pop no produjo nada de buena calidad durante los años siguientes. Grabaciones como New Values (1979), Soldier (1980) y Party (1981) son claras muestras de cómo los comienzos de los 80 simplemente atropellaron a Iggy. Sin embargo, la vida de Pop volvió a cambiar de rumbo en 1986. Como si se tratara de una gran montaña rusa las ganas ‘la iguana’ volvieron a llevarlo hasta Bowie. El resultado de esta vez fue Bla bla bla, un disco aceptable que además de incluir un corte en colaboración con Tina Turner lanzó como primer sencillo un excelente cover del clásico Real Wild Child. Una vez más, Iggy se encontraba en la cima; su nueva versión del clásico rockanrrolero llegó al top 10 de los listados ingleses. Pop estaba triunfando y quería compartirlo con alguien más: para su próxima producción, Instinct (1988), invitó al ex Sex Pistols Steve Jones. Después de Instinc vendrían los 90 y con ellos una nueva vuelta. Un nuevo y jugoso contrato con Virgin Records motivó a Pop a lanzar Brick by Brick10. Como era de esperarse, Brick by Brick no fue sino el preludio para un radical viraje. El éxito comercial alcanzado por cortes como Candy convenció a Iggy de la necesidad de volver a ir en contra del establecimiento. Quizá por eso, su siguiente trabajo fue una mordaz crítica a la cultura corporativa. Continuando con la tradición de los invitados, American Caesar contó con la presencia de Larry Mullen Jr. (baterista de U2) y Henry Rollins, entre otros. Posteriormente vendrían Naughty Little Doggie, Best of… 1996 (con MCA Records) y la compilación de grandes éxitos de Virgin Nude and Rude. ¡Luces, cámara, poder! Si usted cree que el contacto de Iggy con el mundo del cine se limitó a la inclusión de Lust For Life en la banda sonora de Transpotting, está muy equivocado. Siempre en contra de lo esperado, el padrino del punk pasó también por el mundo de la actuación. Tras debutar en Cry Baby al lado de Johny Depp, Iggy continuó su carrera actoral en cintas como The Colour of Money o The Atrocious Sid and Nancy (una biografía de los Sex Pistols). Y es que de no ser por el reciente lanzamiento de Beat’em up, uno podría llegar a pensar que Iggy estaba envejeciendo. Papeles de bueno en películas comerciales, colaboraciones para el álbum rojiazul en beneficio de las fundaciones contra el Sida, e inclusive un elegante prólogo a un libro escrito por Nick Kent, son cosas que Pop no habría hecho ni amarrado, un par de décadas atrás. Sin embargo, basta con ver cualquiera de las presentaciones de su nuevo trabajo para darse cuenta de que sin importar lo que diga su nombre Iggy es cualquier cosa menos Pop. En medio de un constante desafío al establecimiento Iggy Pop sigue siendo un fenómeno que inexplicablemente logró colarse en el mainstream de la música comercial11. Aun invencible sobre el escenario, la mejor manera de describir la fuerza que Pop mantiene a sus 54 años es apelando a la portada de su trabajo más famoso: haga lo que haga y vaya donde vaya Iggy Pop será siempre una cruda manifestación de poder. CD POP [ THE STOOGES / 1969 ] [ RAW POWER / 1973 ] [ THE IDIOT / 1977 ] [ LUST FOR LIFE / 1977 ] [ INSTINCT / 1988 ] [ BEAT'EM UP / 2001 ]

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