La mejor manera de describir la vida de Robbie Williams es pensando en un niño que después de soñar con ser aviador crece para convertirse en astronauta. Aunque sus tardes de infancia no se fueron mirando despegar aviones sino cantando frente a la luz de la nevera, lo cierto es que Williams es mucho más famoso de lo que pudo llegar a soñar cuando era niño. Estrella de pop con ventas de multiplatino en varios continentes y barra brava de un equipo muy pero muy malo —Port Vale FC— Robert Porter Williams vino a este mundo el 13 de febrero de 1974 para hecerse famoso. 28 años más tarde su biografía (Somebody, Someday) es de las pocas que la gente verdaderamente quisiera leer. Ahora, si bien las ventas, los millones y las mujeres ayudan un montón, Robbie siempre ha encontrado en sí mismo un motivo de envidia y atención. En el colegio fueron sus malas notas y su habilidad para el fútbol. En el pub de su madre1 fue la herencia de las habilidades cómicas de su padre y, luego, en el trabajo, fue la imposibilidad de vender ventanas2. Cada vez había una excusa más perfecta para hacerse notar.

‘Take 1’ Consciente de que la mejor manera de llamar la atención era volviéndose actor, Robbie convirtió su vida en una escena. Durante cinco años (199o–19953) Williams asumió el papel —por lo demás estelar— de un jovencito de Stoke–on–Trent que, a partir de un aviso clasificado, seducía a las adolescentes del mundo como el quinto miembro de la agrupación Take That. 15 millones de sencillos vendidos, ocho canciones en el número uno y billones de seguidoras después, Williams se cansó de jugar a ser un héroe adolescente y tiró la toalla. E1 7 de julio de 1995, los titulares cubrían el exilio de un Robbie que sin trabajo, sin mánager y sin amigos había dejado a un lado sus líneas para empezar a improvisar. Y claro, seguramente la única manera de ‘continuar con la función’ habría sido componiendo, pero desafortunadamente las fiestas, las drogas, las mujeres e incluso ciertas prohibiciones legales4 extenderían el intermedio entre los actos de la obra de Williams.

Segundo acto Un cover de George Michael y un tratamiento de desintoxicación5 parecían indicar que 1996 sería el comienzo de una segunda y más prometedora escena para Robbie. Aparentemente más sabio, Williams recapacitó, tomó impulso y debutó triunfante en 1997 con Life thru a Lens, álbum en el que una extraña mezcla entre canción y plegaria de agradecimiento a su ángel guardián lo redimiría definitivamente6. De nuevo en la silla del director, Williams decidió continuar su renacimiento con I’ve Been Expecting You. Un trabajo que a pesar de Barrer en los Britt Awards7 no terminaba de convencerlo. Robbie sabía que para lograr su meta de fama era necesario tomarse América, así que eso fue lo que hizo.

New york, New york… A diferencia de Europa, el guión para este lado del océano incluía una estrategia: uniendo lo mejor de los dos trabajos previos de Robbie, The Ego Has Landed —1999— era la posibilidad de que los que tenían contacto con Europa descubrieran cosas tan fantásticas como Angels, South of the Border o Strong. Y aunque esta vez sí pudo pensarse en la cercanía de un final feliz, nada podía estar más lejos. Con cortes como Rock Dj, Supreme o Children —junto a Kylie Minogue—, el tercer trabajo de Williams Sing while You’re Winning siempre estuvo predestinado a arrasar con cuanto mercado y premio se le atravesara por delante. Todos los ojos se posaron sobre Williams. Que si su Ultimate Striptease merecía censura, que si la hija de Mick Jagger salía en el video –sí salía– e, incluso, cosas como que si Williams tenía novia o era gay. Por todos lados pruebas de la fama de Robbie. El sueño se había cumplido tan, pero tan bien, que como en la canción de David Bowie, Williams no era famoso: era obscena y detestablemente famoso. Famoso al punto de mostrarse agotado mientras una avalancha de éxito amenazaba con sepultarlo. Aterrado de su omnipresencia decidió recluirse en su propio castillo con relativo éxito. Aunque la faceta calmada de Williams casi logra ganarle la carrera a sus ganas de fama, éstas terminaron por alcanzarlo. Tras coquetear un rato con proyectos distintos8 y escandalizar al mundo de vez en cuando con alguna entrevista, la nostalgia y depresión de Williams terminaron cediendo. A finales del 2001, Robbie astronauta regresaba al estudio, a los estantes e incluso a las salas de cine9. Su fabuloso tributo a Sinatra y los demás crooners10, Swing while You’re Winning —2001— no sólo confirmó las posibilidades de su talento sino también su facultad de hacer lo que se le viene en gana. Tras cantar con el mismísimo ‘Ojos azules’ —It’s Been a good Year— y la despampanante Nicole Kidman —Something Stupid— el niñito de Stoke–on–Trent ha vuelto a salirse con la suya. Rompiendo todos los récords de ventas y popularidad11, Williams vuelve a soltar el aeroplano para retomar el transbordador.

1 Tras la ida de su padre, Robbie pasó gran parte de su infancia en el negocio de la familia: Un pub llamado El León Rojo.
2 Robbie solía ahuyentar a los clientes diciéndoles que las ventanas eran demasiado costosas.
3 Take That se disolvería en el 96, Robbie les avisó a los miembros que dejaba la banda en el 95.
4 El contrato de los Take That con RCA incluía una multa de 400 mil libras -de la época- para cualquier miembro que intentara hacer música fuera del grupo.
5 Guiado por Elton John, Robbie decidió enfrentar su problema de drogas.
6 Compuesta en menos de 25 minutos la atípica Angels convertiría Life thru a Lens en el segundo álbum más vendido en Inglaterra durante el 97.
7 Mejor cantante masculino, mejor álbum, mejor video, fueron algunas de las categorías.
8 Robbie colaboró para la banda sonora de A Knight’s Tale con un cover de We Are the Champions junto a Queen.
9 Dirigida por Brian Hill, Nobody, Someday recorre las distintas etapas de grabación de Swing while You’re Winning.
10 Dean Martin, Tony Bennet y Sammy Davis Jr. entre otros.
11 Además de vender más de dos millones de copias fuera de Inglaterra, Swing while You’re Winning entró en menos de una semana a la cima de los listados de Alemania, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Suiza.

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