Todos los seguidores de Howard Stern quisieran ser “Howard Stern” por un día. Y no porque quieran ser multimillonarios1 durante 24 horas o por ser apetecidos por miles de mujeres. Ni siquiera por saber qué se siente ser un hombre tan famoso2 y con poder. Quisieran ser Howard Stern porque él es la única persona en el mundo que puede hacer algo que nadie más logra: decir lo que se le da la gana; maldecir el mundo, la sociedad, el sexo y las mujeres; ridiculizar cantantes, actores y personajes de la vida pública, y hablar de lesbianas, homosexuales y de todas las aberraciones del sexo que puedan existir.
Quisieran ser como él porque, sin duda, es el único al que no le importa burlarse de Selena y de sus admiradores3 en el día de su entierro, imprimiéndole un acento hispano mucho más que sarcástico. Quisieran parecerse a Howard Stern porque él es capaz de hablar hasta del aborto espontáneo de su primer hijo después de haber anunciado meses antes su concepción y los detalles de su relación sexual4.
En fin, desearían haberse ganado el derecho –como lo ha hecho él, Howard Stern– de pedirle a la gente que haga lo que a él se le antoje. Como cuando finalmente dejó entrar al estudio a un grupo de rock que lo llevaba siguiendo durante un año para presentarse en el programa. Los hizo seguir, los insultó y les puso como condición, para poner en la emisora su nuevo sencillo, que todos tomaran agua del inodoro en el que habían hecho pipí antes. Lo hicieron, les puso su sencillo y los volvió a insultar diciéndoles que cambiaran su nombre de Bigger Than Plastic por el de Hungrier Than Ghandi, porque estaban enfermos de fama. El resultado para ellos, después de haber pasado la gran prueba con Stern, fue que en las emisoras empezaron a transmitir su música introduciéndolos como el grupo que se tomó su pipí. El grupo de rock logró ser reconocido y Howard Stern aumentó su audiencia.
Esa es la historia que se ha venido repitiendo desde que Stern decidió dejar todas las buenas maneras de lado y simplemente dedicarse a hablar como lo harían dos buenos amigos un poco alterados por el alcohol o por el despecho5: él ofende, sus jefes lo amenazan con echarlo, la Comisión Federal de Comunicaciones lo multa6 y el rating sube. Sube tanto, que el Howard Stern Radio Show es el primer programa en sintonía desde hace 15 años con 20 millones de personas –entre quienes lo odian y quienes lo aman– atentos a las palabras que él va a decir todas las mañanas.

Good Morning U.S.A
Para cualquier persona que intente sobresalir en el mundo de la radio en Estados Unidos el camino nunca es fácil. Y Howard Stern no podía ser la excepción. Estudió Comunicación en la universidad de Boston y desde entonces su vida ha estado marcada por la censura. De hecho, a los 20 años se enfrentó a lo que sería una constante en su vida futura cuando, estando en la universidad, creó en compañía de algunos amigos un programa radial conocido como ‘Cuéntenos su pecado’. Los pecados fueron tantos, y tan desproporcionados, que las directivas silenciaron la voz de Stern al darse cuenta de todas las bestialidades que se alcanzaban a oír en los micrófonos.
Después de haber terminado la universidad, en 1976, y con 22 años, Howard empezó a buscar una emisora donde pudiera aplicar lo que había aprendido en las aulas y lo que había visto de su padre, un modesto ingeniero de sonido.
La primera estación que le abrió sus puertas fue una emisora de Briarcliff, en Nueva York, donde fracasó por su falta de carácter y poco magnetismo. Después de casarse con Allison Burns se mudó a Washington a probar mejor suerte. La estación que lo recibió, FM DC 101, desconocida hasta ese momento, se convirtió en dos años en la más oída, destronando incluso a la cadena NBC7. Howard había encontrado su estilo y la clave del éxito: hablar de su vida íntima8.
Y es que Stern fue el primero en mezclar voz con música, lo que era en ese momento una blasfemia total. De igual modo, dio cita en su estudio a lesbianas, prostitutas y gays para que contaran su vida. Hizo de todo, hasta encontrar a la que él llama “la segunda mujer de su vida”: Robin Quivers, la encargada de leer la noticias para la emisora, quien entre otras cosas fue testigo del orgasmo que tuvo una mujer “al aire” cuando llamó a la estación para declararle su amor a Howard. Él le preguntó si quería tener sexo por el teléfono, la hizo sentar sobre el bafle de su casa, le dijo que le subiera a los bajos, y empezó a hacer ruido para que el parlante vibrara. La mujer, en el colmo de la excitación, empezó a aullar hasta que ‘se vino’. Fingido o no, el orgasmo radial fue un atentado contra la moral, y el rating siguió subiendo.
El éxito de Stern fue tan grande que la cadena NBC lo contrató para dirigir el espacio de ‘Vuelta a casa’ por las tardes. Pero, aunque su primer programa debía salir al aire el 7 de septiembre de 1982, Howard se presentó unos días antes para hacer su debut. En él imitó a un homosexual llamado Lance Eluction, causando tanto revuelo que la cadena WNBC lo castigó impidiendo que trajera a Robin Quivers a trabajar con él.
Entonces empezó la pelea. Howard le hizo la vida imposible a la cadena, presionándolos para que contrataran a Robin. En cada entrevista que daba hablaba mal de su jefe, al que le puso el nombre de ‘Pig Vomit’ (vómito de cerdo). Para seguir provocándolos empapeló los vidrios de su oficina y consiguió que una prostituta fuera a su estudio. Al aire, empezó a quitarle la ropa lentamente. Habló sobre sus tetas, sobre el olor de su cuello, sobre el color de sus calzones, hasta que la modelo quedó completamente desnuda, provocando que las directivas de la cadena hirvieran de ira.
Después de dos años de lucha, WNBC dio su brazo a torcer y contrató a Robin Quivers quien se contagió del espíritu de Howard y empezó también a contar su vida íntima9. Un año después, luego de haber convocado a miles de personas al Central Park para conformar una maratón radial y darles las gracias por su sintonía, Howard y Robin fueron despedidos.
A finales de 1985 y con 31 años, Howard fue contratado por la emisora K-Rock, estación en la que sigue trabajando actualmente. Desde esos micrófonos Stern ha seguido creciendo. Cuando un año después de ser contratado los rankings radiales revelaron que la cadena NBC había sido derrotada en rating por el programa de Howard, él y su equipo se trasladaron a las puertas de su extrabajo para celebrar su victoria. Transmitieron en vivo la ceremonia que se llamó: “El Funeral de la WNBC, Imus y Soupy”. Después de todo él era el gran ganador10.

“The king of all media”
Hoy en día el show de Howard Stern tiene todas sus fichas rodando. Además del propio Stern y de su inseparable Robin, cuenta con cuatro ‘animadores’ más: Fred Norris, encargado de los efectos sonoros y de las personificaciones; Jackie Martling, cómico de profesión, responsable de la estructura del programa; Gary Dell’Abate, el conejillo de indias que soporta todas las burlas dentro del show, y John Meléndez, el entrevistador ‘tartamudo’ que, haciéndose el imbécil, pregunta cualquier cosa a personajes de la talla de Madonna.
Con este equipo ha hecho cosas increíbles, como asegurar en su programa, después de haber puesto una grabación de Enrique Iglesias, que el cantante español no sabía cantar. Según él, el hijo de Julio Iglesias hacía todas sus grabaciones y presentaciones públicas por medio de pistas, porque su voz era muy desafinada. Dos días después Howard y compañía vieron con asombro llegar a Enrique Iglesias con un guitarrista a su estudio. Él quería demostrarle a ellos, y a los 20 millones de oyentes12, que su voz no era como Stern aseguraba. Al terminar, Howard admitió burlonamente: “ven, el chico es hábil, ha demostrado que sí sabe cantar”.
Pero además de ‘montársela’ a todo el mundo y de hablar de sexo y funciones escatológicas13, Stern tiene –como todos los que critica– una familia. Tres hijas y una exesposa de la que se divorció a comienzos de este año después de 21 años de matrimonio. Tiene además dos libros publicados que dieron mucho de qué hablar. No sólo por su contenido –más que todo experiencias personales y laborales de Stern– sino también por la gran acogida que tuvieron dentro del público. Estos dos best–sellers, Miss America (1996)14 y Private Parts (1997) –del que se hizo una película–, vendieron más de un millón de copias en las primeras semanas de su publicación. Se cuenta que antes de que Howard llegara a Los Angeles, a promocionar su primer libro en un programa de televisión, cientos de personas se reunieron para acampar en las puertas del canal y celebrar la fiesta del sexo –orgías incluidas– en su honor.
Por todo esto, por lo que Stern representa, por sus ataques contra el mundo que lo rodea, por haber hecho de su crudeza verbal un estilo de vida, resulta lógico pensar que todos quisieran ser él, al menos por un día. Si después de todo esto a usted le queda alguna duda, pregúntesela a Howard Stern que él, “muy amablemente”, se la responderá.

1 Stern gana aproximadamente 18 millones de dólares anuales.
2 Ha sido portada de la revista Rolling Stone en 1994 y 1997. También de la revista Fortune en 1998 como una de las 100 celebridades del espectáculo más ricas de Estados Unidos.
3 Puso también una canción de Selena acompañada por sonidos de balazos. Los líderes hispanos le declararon por esto la guerra amenazando a los anunciantes de su programa. Lo mismo están haciendo la Comisión de Padres (The Parents Television Council) para impedir que el show siga al aire.
4 El día en que la esposa de Stern lo llamó durante una emisión a contarle que estaba embarazada, él pasó la llamada en vivo. Por haber anunciado el aborto, Stern, casi acaba con su matrimonio.
5 “Cuando estoy al aire puedo ser exactamente quien soy y decir exactamente lo que siento. En la vida real me siento y trato de contenerme todo el tiempo. Odio eso. Pero no se puede funcionar en la vida real como lo hago en el radio. No se puede andar por el mundo diciéndole a las personas lo que se piensa de ellas”.
6 En 1992 la Comisión Federal de Comunicaciones multó el show por US$600 mil después de que Stern revelara que en su adolescencia se masturbaba con una foto de Aunt Jemina.
7 La cadena CBS fue la que inventó la televisión en Estados Unidos.
8 Vive obsesionado con el tamaño de su pene. Dice que hay más carne en Etiopía que entre sus dos piernas.
9 Los años junto a Howard han hecho que Robin empiece a contar sus propias intimidades, incluso los abusos sexuales de familiares cuando era pequeña.
10 En 1998 la CBS estuvo pensando en volver a contratarlo para que realizara el programa de Saturday Night Live de donde han salido los mejores cómicos del país: Chevy Chase, John Belushi, Dan Aykroyd y Eddie Murphy.
11 Además de dos best-sellers, es productor de Doomsday, un programa de caricaturas y hace un show por el canal de televisión E! que cuenta con una audiencia de 40 millones de personas.
12 Entre sus 20 mil oyentes se encuentra Marilyn Manson quien en una entrevista dijo que sólo oye el show de Stern cuando ha pasado derecho metiendo droga. Es muy temprano para él.
13 Sus admiradores lo recuerdan por haber prometido un premio a la persona que durara más tiempo ‘tirándose un pedo’. Él mismo se llama el hombre-pedo o farkman.
14 En 1994 acosado por sus fans Howard se presentó como gobernador del estado de Nueva York, pero después desistió de la idea.

Foto: Ap, “Los estándares han bajado, Yo soy una demostración de ello”

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