Por fuera parece un vehículo familiar, y puede que lo sea. Le servirá para llevar a los niños al colegio y para hacer mercado, pero por dentro es una máquina tan potente como dócil, siempre al servicio de sus habilidades como conductor. El B200 Turbo es a la vez un sedán de viaje y para el tiempo libre, a lo que se suma un notable valor agregado en cuanto a diseño y dinamismo.

Imposible nombrar todas las cualidades del auto en una página, pero hacemos nuestro mejor esfuerzo. Cuatro airbags, sistema de estabilidad y tracción que no se pueden desconectar, ABS, aire acondicionado manual, audio con CD, una interfase en la guantera para conectar un iPod, techo panorámico de cristal y séptima velocidad en la versión de caja autotronic. La próxima vez que alguien quiera descrestarlo diciendo que su carro tiene sexta, usted reirá maliciosamente y se le vendrá a la cabeza el número siete.

Pero no todo son extravagancias mecánicas. Al verlo por fuera es imposible imaginar que adentro caben tantas cosas: cinco personas, el equipaje de todos y las piernas estiradas. Si no son cinco, sino dos personas y dos bicicletas, tampoco tendrá problema, gracias a que los asientos traseros pueden acostarse. No hay necesidad de llevarlas amarradas al techo, ¿o sí? Si le sorprende que en un país tan pequeño como Japón vivan más de 120 millones de personas, es porque nunca se ha montado en un B200 Turbo.

Tómese el tiempo de conocerlo. Que el nuevo juguete de Mercedes no sea su plan B.

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