Es robusto y potente, pero a la vez ágil y dinámico. Suena a paradoja, pero en realidad se trata de un nivel de virtuosismo único en este asunto de hacer automóviles. Subirse a un Megane II es un privilegio, pero manejarlo es aún más, tan fácil como divertido, aunque como si se tratara de un asunto complicado, cuenta con una dirección asistida cuya asistencia evoluciona en función de la velocidad para favorecer el confort, la seguridad y el placer de conducción.

Este Renault anda, pero también sabe parar. El programa de seguridad Euroncap y la revista alemana Auto Motor und Sport, una biblia en la materia, lo han certificado como uno de los carros más seguros del mundo. Y está aquí, para usted, para que lo saque a pasear y monte en él al que quiera.

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