No se trata del príncipe Enzo Francescoli, el gran futbolista uruguayo ídolo con River Plate. Se trata de algo un poco, solo un poco, más veloz.

Enzo Ferrari fundó la Ferrari, la escudería más poderosa del mundo. Murió en Modena en 1988, la bella ciudad italiana famosa por Luciano Pavarotti, el equipo de fútbol que acaba de ascender a la primera división, el aceite balsámico que va tan bien con las ensaladas y, claro está, la fábrica de carros más hermosa. Gran vividor y visionario, Enzo

Ferrari tenía una forma muy particular de ver la vida: carros de carreras, el color rojo, los caballos, Italia y las gafas negras. Y obvio, mujeres voluptuosas.

La Ferrari, buscando honrarlo, diseñó el Ferrari Enzo 2003, heredero del F50. Las

líneas del carro están evidentemente influenciadas por los últimos diseños de la Fórmula Uno. La tecnología también deriva de los modelos que compiten: entre ellos la caja secuencial de 6 velocidades. La clave fue llevar a la calle, para el conductor normal (si ser multimillonario es la regla general) la tecnología más elevada de la Ferrari, directamente traída de la experiencia en la Fórmula Uno. Bridgestone se ha encargado de hacer las llantas, que son especiales. Se han construido 349 ejemplares, que según parece, son más que suficientes.

Del diseño se puede decir que es aerodinámico; del carro, que es un hipercarro; del precio, que es tan elevado como las bondades del vehículo (500 mil dólares); y del lindo detalle que ha querido brindarle la compañía y su actual presidente Luca di Montezemolo al fundador, pues casi nada. Qué bueno que solo querían hacer algo pequeño y simbólico.

Ficha técnica

Motor: F140, V12, 6 litros
Velocidad máxima: 350 km/ h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 3.6 seg.
Transmisión: 6 velocidades semiautomática
Precio: US$500.000

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