Henry Ford estaría orgulloso de ver el último juguete de la compañía que él fundó en 1903. El Fusion podría llamarse así porque mezcla las características de un carro de gama alta con el precio de uno de gama media, aunque no es nuestro trabajo hacer especulaciones.

El Fusion pasó por los 200 caballos de fuerza hace rato, dato que sumado a la caja automática de seis velocidades lo hace un carro deseable.

Acabados de primera para los exigentes, cuatro airbags y cortinas de aire laterales para que a nadie le pase nada, exploradoras para los cegatones y sunroof para los exhibicionistas. El Fusion lo tiene todo, hasta radio para seis CD y conexión para el iPod, ese pequeño gran detalle que a los fabricantes de carros se les ha olvidado implementar. Si no tenía dónde oír esas 80 GB de música que tiene, ya encontró el lugar.

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