No hay orgasmo sin amor y fantasía. La imaginación puede llevarte a miles de sitios que nunca pisarías en la realidad. Y es ese poder de la mente el que debe ponerse a servicio del placer. No hay pierde si se cuenta con buena música, las palabras correctas, caricias en el lugar indicado y el amor de tu pareja. Esa mezcla hace que todo sea perfecto. 


Todo se facilita si es en la noche y con luz tenue. También está el preámbulo. El preámbulo debe ser lento, sin afanes. ¿Para qué correr? De armar bien ese momento depende que al final todo salga bien. Y claro, se necesita una pareja. Todo quedaría a la mitad si ese otro no existiera. Una de las cosas más lindas de amar a una persona es precisamente poder realizar todas las fantasías juntos. 


Solo una cosa me impediría llegar al orgasmo: soy dormilona al extremo, y el gran problema es que en la cama se concilian ambas cosas, el placer y el sueño. En la habilidad de mi hombre está la respuesta para llegar a lo primero antes que a lo segundo. 


Acabo de describir con palabras mi orgasmo ideal. No sé si sea más fácil hacerlo con imágenes, pero pienso que en estas fotos se refleja ternura, placer, tranquilidad y seguridad, que es lo que se necesita para sentirlo.

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