Nací en el hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín y a los tres días de nacido, gracias a Dios, aparecieron mis padres con el ánimo de adoptar un niño de mis características. Afortunadamente crecí en medio de una familia que me ha querido mucho y nunca sentí diferencias en el trato en comparación con mi hermana mayor, que sí es hija natural. Con ella tengo una relación espectacular, nos queremos mucho y adoro a mis sobrinos. Hasta hoy eran pocos los amigos a los que les había contado, porque el tema me importaba tan poco que nunca sentí la necesidad de hacerlo. No recuerdo nunca haber sufrido un trauma por mi condición de adoptado y, por el contrario, con el paso de los años me siento orgulloso de haber sido el elegido. Incluso, con el tiempo uno empieza a asimilar rasgos de la familia adoptiva y hasta puedo decir que me parezco a algunos de mis primos que son flacos, altos y monos como yo.

Un día, hace algunos años, antes de saber que mi verdadera madre era de Jardín, Antioquia, le conté a mi mamá adoptiva que tenía un paseo a ese pueblo y no me dijo nada. Tiempo después, me contó la verdad y que temió que ese día yo encontrara a esa señora. Hace tres años, admito, me dio curiosidad por saber más de mi pasado. Quise hacerlo, pero un tío me aconsejó que no lo hiciera. No sé si fue por esa conversación, pero ya no me importa saberlo. Incluso, si algún día me encuentro a mi verdadera madre no tendría mucho que decirle. Para mí, la única es Cecilia Jaramillo.

Vivo en Bogotá desde los once años y voy con mucha frecuencia a Medellín a visitar a mi papá. Mis padres están separados. Mi mamá está en Bogotá y hablamos todo el tiempo, y mi hermana es feliz viviendo en Barcelona, España. Les doy gracias a ellos porque me ayudaron a ser lo que soy como persona y como trabajador. Ellos siempre me guiaron por el buen camino. Soy feliz y, si algún día la vida me lo permite, también adoptaría un niño. Lo haría a ojo cerrado y ojalá muchas personas lo hicieran con tantos niños que andan por ahí y que necesitan afecto, amor… una verdadera familia.

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