Me resulta muy difícil precisar lo que representó para mi economía personal ser elegida Miss Universo en 2003, con apenas 18 años. ¡Es que los beneficios fueron demasiados! Para que tengan una idea, desde el inolvidable momento de mi coronación en Panamá y durante un año completo no tuve que sacar ni un solo peso de mi bolsillo.

El primer día, la organización del concurso me entregó las llaves de un apartamento espectacular en Nueva York, construido por Donald Trump, además de obsequiarme una tiara de diamantes y perlas avaluada en 20.000 dólares, más un sueldo fijo que no se acerca ni remotamente a lo que la gente se imagina. Tampoco pienso decirlo aquí. De ese apartamento no tuve que pagar nada.

El título de Miss Universo me posicionó de un momento a otro en los más importantes mercados internacionales y eso tiene un valor incalculable. Me contrataron como imagen de la empresa de maquillajes Cover Girls y recorrí más de 40 países de los cinco continentes transmitiendo un mensaje de concientización en torno al flagelo del sida, sin pagar nada, obviamente.

Antes de cada viaje me reunía con una vestuarista que tiene acceso a los diseñadores más prestigiosos de Estados Unidos y Europa y ella me proveía toda la ropa, joyas y zapatos para cada minuto de mi vida como reina.

Lo que más me conmovió fue la generosidad de la gente que me recibía en cada ciudad con infinidad de regalos: monedas de oro, cuadros, esculturas, joyas y artesanías. Recuerdo especialmente a un hombre que durante una cena benéfica me regaló el reloj de oro que llevaba porque le parecí una mujer chévere.

La experiencia fue realmente inolvidable y, sobre todo, enriquecedora porque se convirtió en una escuela para experimentar en distintos rubros artísticos. Debuté en cine junto a Andy García en la película The Lost City, también en varias novelas de televisión y presenté dos reality shows en Estados Unidos.

Hoy, cuatro años más tarde, dedico el tiempo a preparar mi primer disco con la ayuda de mi tío Juan Luis Guerra, sin descuidar las dos tiendas de calzado y accesorios Esence que monté en Miami, porque otra de las cosas que aprendí durante mi reinado fue a descubrir mi veta empresarial. Estoy en plena etapa de expansión y en cualquier momento desembarco en Colombia.

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