Pertenecer a la Unidad de Explosivos del DAS es una de las labores más bonitas de la institución, porque se trata de poner la vida de uno al servicio de la de los demás. Nací en Medellín y tengo 24 años, llevo cuatro de detective y hace ocho meses decidí hacerme técnico en explosivos. Hasta el momento no he pasado por ninguna situación dura, pero tengo que asistir a revisiones de alarmas y a procedimientos en área para ayudar al desminado. Para lograrlo, asistí a un curso de siete meses. Los profesores son enfáticos en que hay unas normas y un protocolo que debemos seguir por encima de cualquier cosa. La época de MacGyver ya pasó.

Yo soy un detective grado seis. Trabajo en turnos de un día entero cada 48 horas. Mensualmente me gano un salario fijo más una prima del 35% por riesgos profesionales, que reciben todos los detectives. Eso suma un total de 1.200.000. de pesos La diferencia en plata no es mucha con detectives de mayor rango. El sueldo es bajo si se compara con los colegas en Estados Unidos, que se ganan entre 2.000 y 3.000 dólares al mes.

Lo más duro es que por trabajar en situación de riesgo no hay aseguradora colombiana que se le mida a expedirle a uno un seguro de vida. La única posibilidad de asegurarnos es por intermedio de una entidad norteamericana llamada Iabti (International Association of Bomb Technicians and Investigators). Con ellos tengo una póliza de unos 20 millones de pesos. Hace un tiempo solicité un crédito, y todo estuvo bien hasta que hubo necesidad de firmar un seguro obligatorio y decidieron que no podía tomarlo. Al final lo obtuvimos, a nombre de mi novia.

En toda Colombia no hay más de 50 técnicos en explosivos del DAS. Aquí a nadie lo obligan a hacerse antiexplosivos. Alguien que se meta en esto y no esté seguro de su vocación tarde o temprano la embarra en una situación extrema. Por eso, para muchos es más cómodo elegir otra rama de la criminalística, sobre todo cuando la diferencia de sueldos es inexistente.

No niego que entre el riesgo de este trabajo y el sueldo hay una desproporción, pero también sé que uno tiene que hacer en la vida lo que le nace. En un futuro me veo casado, con hijos y, espero, en pleno uso de mis facultades físicas.

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