Es mentira que ser astronauta es hacerse millonario. Yo gano 130.000 dólares al año (21.000.000 de pesos mensuales aproximadamente). En realidad no es mucho cuando la NASA invierte cinco billones de dólares por transbordador y maneja un presupuesto total de 16,7 billones de dólares anuales. A mí, incluso, me bajaron el sueldo en un 15% cuando decidí dejar mi carrera de ingeniero y dedicarme a perseguir este sueño. Y no es porque sea hispano o exista discriminación ni nada por el estilo, pues aunque solo seamos tres los astronautas latinos en la NASA, actualmente, los hispanos conformamos el 4,8%de los más de 18.170 empleados de la plantilla de la agencia.

La NASA asigna los salarios dependiendo de los niveles de estudios y logros. Se inicia en un GS-12 que es, digamos, el sueldo básico, de aproximadamente 64.000 dólares al año, hasta llegar a un GS-13, de 100.000 al año. Actualmente estoy en un GS-15 etapa 6. GS quiere decir General Schedule.

A mis 9 años decidí ser astronauta. En ese entonces recogía las cosechas de remolacha en California. Mis padres eran inmigrantes muy humildes de Michoacán y mi vida se iba entre viajes de México a USA, sábados, domingos y veranos completos trabajando en el campo. En una buena jornada lográbamos hasta 80 dólares el día. Con esfuerzo logré graduarme de Ingeniero Eléctrico en la Universidad del Pacífico y luego hice una maestría en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de California. Tres veces, durante 12 años, apliqué a la NASA.

En el 2008 volaré al espacio. Espero durar seis meses en la estación espacial internacional. Me encuentro en lo que se llama la nueva generación de la NASA, graduado como astronauta en el 2004. En el 2010, jubilaremos nuestros tres transbordadores y en el 2014 volveremos a la Luna. Será nuestra base de operaciones, para más adelantos tecnológicos. Mi entrenamiento es complejo: 12 días sumergido a más de 18 metros de profundidad en el océano, ejercicios que forman parte de las "Misiones de Operación en Ambientes Extremos 12" de la NASA (Neemo 12), para estudiar conceptos de medicina espacial, técnicas para caminar en la Luna y otras exploraciones.

A mis 44 años y con cinco hijos, me siento afortunado. He podido cumplir gran parte de mi sueño y, claro, el de mi esposa. Hace cinco meses abrimos un restaurante muy cerca a la base espacial de Houston, llamado Tierra Luna Grill. Ella quería su propio negocio de auténtica comida mexicana.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.