Nataly y Emperatriz son paisas. Participaron en el pasado Bogotá Fashion y han modelado en República Dominicana y Ecuador. En Europa, estuvieron con la agencia de Ricardo Gay, en Milán, donde hicieron publicidad para Fiorucci, y en Madrid, donde participaron en los desfiles de Custo Barcelona. Las fotos que aparecen en esta edición, tan atrevidas como verdaderas, son producto de un noviazgo que duró casi tres años y que ambas recuerdan con cariño, humor y mucha sinceridad.


¿Y ustedes se conocieron en el colegio, o en dónde?
Emperatriz: Teníamos una amiga en común que nos presentó. Pero nos conocimos y ahí, normal, porque ella vivía en Bogotá y yo en Medellín. Pero después ella se vino otra vez a vivir a Medellín. Y con otra amiga ella me mandó a decir que si rumbeábamos, algo así.
Nataly: Ah, sí. Pero no éramos ni tan amigas. Después tuvimos la oportunidad de salir juntas y ya como que hubo energía, hubo como agrado entre las dos. (Risas) Y empezamos a salir, pero normal, de amigas.
E: Sino que, no sé, nos manteníamos juntas, yendo para todo lado, y no sé (Risas)
¿Pero alguna de ustedes estaba cuadrada?
N: Sí, cada una tenía su novio. Eso era normal.
E: Éramos unas niñas normales. Pero andábamos las dos, o cada una con su novio.
N: Y así poco a poco, mejor dicho...
E: Y así, pues ya llevamos como tres años.
N: Cuatro años con éste. Lo que pasa es que ya no estamos juntas, pues, ya no estamos cuadradas.
N: Sí, eso era como que ya no podíamos estar con más gente. Y en esas ya empezaron como los celos y todo.
E: Si a mí no me gustaba una persona que andaba con ella, le hacía mala cara, o hacía comentarios agresivos. Entonces se empieza uno a dar cuenta de que ahí pasa algo.
N: Nos daban unos berrinches horribles. Lo que empezó así como un jueguito se volvió serio.
¿Pero ustedes empezaron a decirse cosas como "huy, cómo está de bonita"?
N: Ni tanto, ni siquiera fue así. Había como un cierto gusto y, pues yo nunca en mi vida había estado con una mujer y lo mismo le pasaba a Emperatriz.
Después de que se dan el primer pico, sucede como un shock, ¿o no?
N: Fue horrible. Yo empecé a pensar "Dios mío, ¿será que a mí sí me gustan las mujeres?", entonces dije ¡ya!, esto está muy raro, esto se está como rayando, entonces me abrí. Pero ella me hacía mucha falta, porque ya nos teníamos mucho cariño. Fue difícil aceptar eso, ¿no?, y más que todo cuando uno no está acostumbrado a esas cosas.
¿Y como fue su caso?
E: Yo era más relajada. A mí me daba susto era porque yo conocía la forma de ser de Nataly y pensaba "huy, no, qué tal uno con esa niña, pues".
¿Cómo son los besos con una mujer?
N: Muy ricos. Deliciosos. Es diferente un hombre a una mujer. A mí me encantan los hombres, me fascinan. Pero igual darle un beso a una mujer es más delicado, se siente más. Con los hombres es más áspero. En cambio con las mujeres es como "ay, tan linda". Y uno tiene más complicidad. Aparte, como ambas son mujeres, se entienden más.
N: Nosotras creo que marcamos diferencia. O sea, en la parte gay tú siempre ves que hay mujeres bonitas, pero no son tan femeninas. Siempre hay una de las dos que es más machorra, menos delicada. Entonces cuando nosotras empezamos, nunca habían visto a una pareja en que ambas fueran tan mujeres. Ambas.
¿Y qué pasó con los novios?
N: Los dejamos. Yo dejé el mío totalmente, cuando él se enteró de la existencia de Emperatriz.
E: Es que ya era una relación.
Le ponía los cachos a su novio con Emperatriz.
N: Y yo te digo una cosa: puede que sean cachos con una mujer, pero igual el hombre siente celos, piensa que también lo va a perder a uno.
E: A mí lo que me pasó fue que yo empecé a preferir a Nataly, ¿sí me entiendes? Entonces quería estar más con ella que con mi novio. Tenía a mi novio en la banca.
(A Nataly) ¿Y su novio se estresaba?
N: Sí. Yo nunca se lo quise aceptar, pero él sí me decía. Y eso fue un problema con mi familia. Mi mamá, claro. Pero yo al resto no le dije nada.
E: Pero, gorda, yo creo que tu abuelita sí sabía.
N: ¿Sí?
E: Sí, porque ella me dijo a mí: "Emperatriz, Nataly es mi nieta, es mejor que usted se aleje de ella".
Nataly, ¿y su mamá qué decía?
N: "¡Yo sé que usted no es así!, y nosequé", pero yo le dije: "Mami, me vas a tener que respetar", porque Emperatriz ya había ocupado un lugar tan importante en mi vida, que a mí me valió güevo. Incluso nosotras nos fuimos a Madrid en busca de tranquilidad, de poder vivir juntas. Es cuando ya se siente una gran importancia de la otra persona, eso fue traumático.
E: Mi mamá se lo tomó bien, lo entendió, y fue superquerida con Nataly. Ya después ella se molestaba era porque peleábamos mucho. Pero todo bien, incluso hasta salíamos las dos con el papá de ella, o con mi papá. Así...
¿Y su papá sabía?
N: De más que sí. Pero mi papá era superrelajado.
E: Si hasta el papá de ella me decía Emperador. (Se ríen)
¿Cuánto duraron?
E: Tres años.
N: Cuando llegamos de Europa nos empezamos a alejar. Es que también estar con otra mujer tiene sus desventajas.
E: Sí, es bueno, pero también es malo ser tan parecidas.
¿Pero ustedes por ahí todavía se dan un beso o algo? (Risas)
N: Cuando recién terminamos sí nos alejamos mucho, porque era muy duro vernos y no estar juntas-juntas.
¿Y cómo fue?
E: Es que terminamos de la manera más extraña. Estábamos superbien, pero un día peleamos y nunca más.
N: Fue una pelea tan grande...
¿Por qué?
N: Hubo como una mala vibra, y yo empaqué mis maletas y me fui, dije que no más. Y fue muy duro, porque después de tanto tiempo juntas...
Y ustedes cuando salían a la calle y pasaba un tipo, ¿le echaban ojo?
E: Noooo.
N: No nos llamaba la atención nadie.
E: ¿Sabés qué? Yo pienso que era un amor verdadero.
N: Cuando yo dejé a Emperatriz, tú no te imaginas: esa pensadera y esas ganas de llamarla. Pero una vez la llamé y ella tuvo un detalle como feo entonces dije: "No más".
E: Todo se terminó porque nos volvimos muy celosas. A mí me daban celos que ella hablara con alguien, que hiciera algo y no me llevara. Entonces ya era la mala cara, la histeria, bueno, en fin.
¿Y a ustedes no les dio extrañeza tocar el cuerpo de otra mujer?
E: No. ¡Es rico! (Risas)
N:Pues cuando se nos acabó la pena acabamos con todo. Pasábamos superrico.
¿Cuánto duró la pena?
N: Pues la primera vez fue como aparatosa, pero luego uno va cogiendo cancha.
E: La última vez estuvo buenísima.
N: ¡Uf! Sí, estuvo buenísima.
E: Y como a los dos días terminamos.
¿Ustedes se acuerdan de veces en las que han dicho "huy, esta sí va para la antología de grandes polvos"?
E: ¡La última vecesita!
N: Pero, Empera, ¿no te acordás esa vez en mi casa, en Medellín?
E: La del baño. Nos metimos al baño y hasta terminamos durmiendo ahí mismo.
N: Cómo te parece que teníamos una amiga que es muy metida. Y delante de ella, pues muy maluco, y nos tocó meternos al baño.
E: Es que imagínate, uno con ganas y ella ahí montando guardia. Y a uno le da pena ahí delante de la gente... Es que ella. yo me acuerdo de una vez que estábamos en un hotel y yo estaba superenferma, y la amiga de nosotros estaba allí, entonces le dijimos que se diera una vuelta, que nos dejara solas un ratico pa' estar juntas. Y le dio una rabia...
N: Nosotras le dimos mucha entrada a ella, de hecho cuando peleamos fue por culpa suya. Ella es queridísima, pero también tenía sus vainas.
Y con las fotos para la revista, ¿no estaban estresadas?
N: Noooo.
E: Antes bien.
N: Pasamos superrico, no te imaginas en esas fotos lo rico que pasamos. Nos reímos mucho y ya nos conocíamos el cuerpo.
E: Quedaron muy bonitas. Además, son muy atrevidas pero son muy artísticas. Me parece chévere.
N: Además somos del mismo estilo. Entonces quedaron bien.
E: Igual yo no me hubiera prestado para esas fotos si hubieran sido con otra mujer.
E: Además era un sueño de nosotras.
N: Cuando a mí me hicieron las fotos para SoHo en diciembre de 2001, yo le decía: "Ay, Empera, cuándo será que nos sacan unas foticos a las dos", y mira.
¿Cómo es la mecánica en el sexo entre dos mujeres?
N: Pues es normal.
E: Uno se empieza a besar y ya arranca.
¿Y se dicen cosas?
E: Yo sí.
¿Qué le decía?, ¿le echaba piropos?
N: Yo me acuerdo que yo un día le dije, porque yo soy obsesionada con el cuerpo: "Ay, no Empera, mirá como tengo la cola de horrible. La tengo supercaída", y ella me va mirando de una manera, y me responde: "Caída, pero caída del cielo". (Risas)
N: Es que yo no sé cómo fue que me saliste con eso. Ella me echaba unos piropos.
E: Yo me acuerdo que nosotras prendíamos velas, poníamos música, nos metíamos a la bañera... hacíamos todo el ritual y a lo último terminábamos muertas de la risa y nos quedábamos dormidas. Una vez nos fuimos para San Andrés y nos tomamos unas pastillas que dizque excitaban a las mujeres y nos quedamos dormidas. ¿Pero, qué era lo que estabas preguntando?
Cómo era la cosa entre mujeres.
E: Es lo mismo porque tú tienes excitación, te empiezas a tocar. Y ten en cuenta que todas las mujeres no se vienen porque se lo meten, hay otras cosas. (Risas) Además a ti cuando te gusta alguien tú lo disfrutas, todo lo sientes, es como eso.
¿Es más fácil sincronizar el orgasmo entre dos mujeres, o entre un hombre y una mujer?
E: Es más difícil entre mujeres. Gorda, para ti qué es más fácil: ¿venirte a la par con un hombre, o con una mujer?
N: Con un hombre es mucho más fácil.
E: Sí, con los hombres es más fácil venirse al tiempo.
E: Pero mirá que para nosotras no era tan importante el sexo. Y eso que teníamos juguetes y todo. Y nos bañábamos juntas.
¿Pero ustedes cada cuánto hacían el amor?
E: Como una vez al mes.
Pero acumulaban ganas durante ese tiempo, ¿o no?
N: ¡Claro!, y como nosotras éramos tan intensas.
E: Cuando estábamos juntas era muy rico.
¿Y quién de ustedes era la que tenía más ganas?
N: Al principio, Emperatriz.
E: Sí. Yo hasta una vez me puse brava con ella porque no me lo daba. (Risas)
N: Pero después se cambiaron los papeles, yo era la de las ganas y Empera estaba más parca. Entonces yo le decía a una amiga de nosotras "qué será lo que le pasa a Empera, que ya ni me coge ni nada...".
E: Era porque yo estaba prevenida, yo pensaba que de pronto se iba a aburrir conmigo por yo ser tan insistente. Entonces decidí dejarle espacio, pero se me fue la mano en el espacio.
N: Y yo me imaginaba otras cosas. Me metía en películas.
E: Ay, Nataly, ya me acordé de otra vez. Una vez que estábamos rumbeando, que veníamos en el carro...
N: Estábamos rumbeando y veníamos a la casa en un alborote... Yo venía manejando y Empera ya casi montada encima de mí, echándome mano. Casi que nos estrellamos. Nos dio un afán por llegar al apartamento rápido.
E: Sí, es que entre nosotras eso era superextraño, porque cuando nos daban ganas, eso tenía que ser ya y en donde fuera.
N: Esa vez llegamos, cuadramos el carro de cualquier manera y subimos desvistiéndonos.
E: Decíamos: "Hay que aprovechar antes de que se nos pasen las ganas". Llegamos a millón.
N: Estuvo buenísimo.
E: ¿Y te acordás esa vez que estuvimos en la finca?
N: Era superchistoso, porque no nos tocábamos, pero estábamos una al lado de la otra y nos empezamos a excitar. Y eso fue como una cosa toda metafísica: nos vinimos y todo.
¿Ninguna de ustedes ha estado con otra mujer?
E: No.
N: Hicimos un pacto.
(A Emperatriz) ¿Físicamente, qué es lo que más te gusta de Nataly?
E: ¿El cuello?... A mí me encanta que es grande, que es como de huesos largos. A mí me gusta mucho eso. Y las manos. Las manos son muy lindas. Y la sonrisa.
N: Y a mí de ella me gustan los ojos. Y lo flaquita.
¿Qué hace mejor una mujer y qué hace mejor un hombre?
E: Una mujer, besar.
N: Los besos son muy ricos, pero...
E: Pero, eso era lo que te iba a decir: eso depende de la persona. Es como si vos tenés dos parejas heterosexuales. Si una mujer te hace mejor esto, pues a ti te gusta que te lo haga, y si la otra hace mejor aquello, tú le pides eso. No se trata tanto de que haya una cosa que hagan mejor los hombres y otra que hagan mejor las mujeres. Depende de la persona.
N: Es que todo va en el gusto.
¿Ustedes iban a sex shop?
N: Sí, por allá en Medellín fue que nos dio por ahí. Compramos juguetes, pero nunca los utilizábamos.
E: La última vez sí.
N: ¿Cuándo?.
E: Acordáte. En el apartamento tuyo.
N: Ah, sí.
E: Yo en estos días compré una crema muy buena. Pero está por estrenarse. Nataly, ¿te acordás cuando nos paró la policía?
N: Sí, una vez que veníamos de Medellín a Bogotá, nos paró la policía y empezaron a requisar, hasta que dieron con la maleta que era y la abrieron y salieron todos los juguetes.
E: El policía pregunta: "¿Y qué es todo esto?", y nosotras: "Pues, ¿qué va a ser?, la juguetería, ¿qué más va a ser?". (Risas)
¿Y ustedes se han vuelto a acostar?
E: No.
N: A ver. Ah, sí. (Risas)
E: ¿Cuándo?
N: Cuando estaba buscando apartamento, que llegué de noche a tu casa.
E: Y yo no sé por qué llegó así. Como esos maridos borrachos.
¿Estaba prendida?
N: Superprendida.
E: Yo estaba impresionada, porque llegó toda fogosa. Yo quedé como en shock.
N: Y usted feliz por dentro. No diga que no le gustó.
E: (Asiente y se ríe)
¿Hace cuánto fue?
E: Como dos meses. Y en estos días, ¿cuándo más fue?
N: ¿Dónde?
E: En ese baño de Miranda.
N: Ah, pero no fue todo-todo. Fue como el beso y la cosa. (Risas)
¿Cuándo fue?
E: Anteayer. (Risas)
¿Y no han pensado en volver?
E: No, todo tiene su fin.

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