Año 1983: yo era virgen, Madonna cantaba como una virgen y Tom Cruise acababa de sacar Risky Business, una prepúbera película ochentera, donde salía cantando y bailando en calzoncillos una canción bastante patética. Por maricadas de la adolescencia me aprendí la coreografía de la película y siempre la hacía en mi cuarto, solo (aunque muchas veces Ubaldina entraba sin golpear y me encontraba con un taco de golf en la mano, cantando y bailando en calzoncillos, pero no era grave, Ubita me había visto crecer y me conocía de pe a pa). Un día en una semana cultural del colegio, después de un partido de fútbol me fui a cambiar al salón y ya en calzoncillos me puse a mamar gallo cantando y bailando como Tom Cruise. Cogí de micrófono un palo de esos que se usan para desenroscar bombillos en techos muy altos y el espíritu de Cruise me poseyó. Pateé pupitres, me subí a la mesa del profesor, escribí porquerías en el tablero, y ya en el clímax de la canción me cogí con violencia lo que se coge Michael Jackson, y al levantar la mirada para hacer contacto con mi público, 'Chicharro' (un amigo Bee-Gee), me señaló con el índice la ventana del salón. Yo creí que me estaba pidiendo un paso de Travolta, pero no; miré la ventana y vi 27 niñas del Femenino, las Pachas y el Mazarelllo que habían venido a jugar voleibol al colegio y que estaban en primera fila presenciando semejante espectáculo. Lo primero que hice fue quitarme la mano derecha de donde la tenía —por respeto— pero me la volví a poner —por respeto también— ya que ese día mis calzoncillos no estaban secos y me tocó ponerme unos de mi hermano que estaban desjetados y algo mareados. Entre las 27 niñas estaba 'Cindy Lauper', una paisita con un copete Alf tan grande como el cerro del Nutibara, que me encantaba, pero que al verme en esas, no podía parar de reírse. Paralizado, rojo, lleno de barros, sudando y humillado, fui a buscar mi ropa, la cual obviamente 'Chicharro' (mi ex amigo Bee-Gee) me había escondido, así que me tocó taparme con una cartelera que invitaba a que en Semana Santa oráramos y nos confesáramos. Entonces, yo confesé mi odio por Tom Cruise y oré porque fracasara como actor, pero Dios por lo visto nunca escuchó mis plegarias. Desde ese día estreno mensualmente calzoncillos. Entre otras cosas, es una lástima que hayan sacado del mercado los BVD (que no es lo último en tecnología de punta de Sony) sino los calzoncillos con mejor ventilación y agarre que han existido en la vida.

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