Nadie está exento de hacer el ridículo y todos en algún momento hemos caído en absurdas situaciones que todavía nos hacen sonrojar. Entre imprudencias, orracheras, mala suerte y hasta una vocación innata a embarrarla, se han inmortalizado osos de todos los tamaños. Un especial de metidas de pata inolvidables, para que se sienta bien y vea que usted no fue el único.

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