En 38 años de vida que lleva El show de las estrellas me ha pasado de todo: desde resbalarme en la tarima bailando reggaetón por complacer al público, hasta quedar completamente empapado por el agua que los bomberos echan cuando pido "agüita pa' mi gente". Pero entre todas las vergüenzas que me ha tocado vivir, recuerdo una en particular. Hace diez años en un programa que estábamos grabando desde Yopal, el calor era tan impresionante que hicimos quitar el techo de lona para contrarrestar el sofoco llanero. De un momento a otro cayó un palo de agua impresionante, pero como estábamos grabando decidí seguir. Anuncié con mi característico tono de voz a la solista Claudia García —quien había pertenecido al grupo Café Moreno— para que empezara su concierto y para mi sorpresa, al ver que no cantaba, me volteé y me di cuenta de que los músicos ya no estaban. Ellos se habían bajado de la tarima con sus instrumentos para evitar que se mojaran y el respetable se soltó en una monumental carcajada (lo habían visto todo), a lo cual salí corriendo con micrófono inalámbrico en mano hacia el camerino, desde donde les dije que seguiríamos con el show apenas escampara. A partir de ese día, sin importar dónde estemos, siempre nos presentamos con lona y no se nos ocurrirá jamás quitarla de nuevo.

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