Si me la hubiera encontrado en un supermercado, empujando un carrito, habría pensado que se trataba de una recia ama de casa, tercera o cuarta hija de algún camionero irlandés que había soñado ver a su hija casada con un limpio profesor de álgebra y no con un estúpido y peludo camionero igual que él. Pero estaba en el Palazzo del Cinema, en pleno Lido di Venezia, esperando que Far from heaven (Desde un lejano paraíso), la película de Todd Haynes, donde ella interpreta a una recia pero sofisticada ama de casa, hiciera su debut en la 59 Mostra internazionale d'arte cinematografica. Las luces se apagaron y los 110 minutos de aquella obra maestra empezaron a correr.

No voy a contar la historia de Far from heaven, la película llegará tarde o temprano al país y cada quien tendrá oportunidad de hacer su juicio, pero puedo decir que los quince minutos de frenéticos aplausos que sacudieron el Palazzo luego del The end, apenas le hacen justicia a esta bella película y, sobre todo, a la medida, sobria y eficaz interpretación de Julianne Moore que le valió la Coppa Volpi como mejor actriz de la Mostra y que debería darle un Óscar. Far from heaven es una bofetada al racismo en todas sus formas y por ende a la estupidez. Y es una patada en el culo de toda esa inmundicia ?harry póteres, almodóvares y señores de los anillos incluidos? que inunda las pantallas de cine. Pero no estoy aquí para discutir de cine sino para contarles cómo entrevisté a una ama de casa, recia pero inteligente, que jamás se casaría con un camionero peludo. Espero que, cuando esto acabe, sepan a qué distancia está el paraíso.

Borges decía que el llanto es un hábito miserable:
Borges decía muchas estupideces

Ninguna mujer sobre la tierra tiene un llanto tan bello como Julianne. A diferencia de los hombres que solo lloran cuando han perdido la dignidad (con todo y mujer), o por miedo o desesperación, las mujeres lloran para defenderse. En ellas el llanto puede incluso ser símbolo de dignidad. Julianne es otra cosa, sus lágrimas tocan el terreno del arte y pueden equiparar en intensidad el mejor monólogo de Hamlet, no es un llanto accesorio, es parte integral de su parlamento y en Far from heaven son quizá sus mejores líneas. Fuera de la pantalla su rostro es más duro y anguloso, de vez en cuando lo ablanda una leve sonrisa. La chica que me servía de intérprete dijo que no había puesto reparos para dar la entrevista. La hicimos en el bar del Hotel Excelsior. Empecé con aquella tonta pregunta de si había soñado desde siempre con ser una estrella de cine.
-No ?dijo ella con expresión tranquila?. Me propuse ser una actriz.
Hubo un silencio incómodo, yo esperaba que agregara algo y ella esperaba mi próxima pregunta. Finalmente la hice. Esta más tonta que la anterior:

-¿Cómo es un día normal suyo?

-No tengo días normales, no tengo un trabajo normal. Elegí este oficio y ha ido más lejos de lo que pensé, ahora no sabría cómo parar. Me gusta, me gusta hacer películas y ver en lo que se convierten. Cuando las haces nunca sabes dónde acabará todo, tienes que imaginarlas porque toda película empieza siendo un montón de trozos dispersos que luego deberán funcionar como una sola pieza. He hecho películas estúpidas sabiendo que lo serían pero no siempre es así, a veces resulta todo lo contrario.
-¿Cree que le pagan bien por su trabajo?
Ella sonríe y la chica que me sirve de intérprete también sonríe. ¿Será capaz de preguntar algo decente?

-Es una buena pregunta ?dice compasiva?.

Pienso que ganamos demasiado pero sé que las películas pueden producir mucho dinero. El cine es una industria, un enorme negocio? Lo que gano no tiene que ver con mi trabajo, no en el sentido exacto. Me he esforzado mucho para llegar aquí y también he tenido suerte. Lo cierto es que la mayor parte del tiempo ganas poco cuando haces algo de cierta calidad y mucho por hacer tonterías, pero la oportunidad de hacer tonterías, y ganar demasiado, te llega precisamente por haber hecho esas cosas de cierta calidad? Así funciona esto y la televisión es peor.

Solía llamarse Julie Anne Smith
Hace 43 años, otros dicen 42, nació Julie Anne Smith en Fort Bragg, otros dicen Fayetteville, Carolina del Norte. Su padre era un juez militar y debido a eso ella vino al mundo en un fuerte del ejército. Estudió actuación en Boston, cambió de nombre y buscó, como toda aspirante a actriz en gringolandia, empleo en teatruchos Off-Broadway hasta que un cazatalentos la descubrió y la hizo pasar tres años en la interminable serie de mediados de los ochentas As the world turns de la que salió con un premio Emmy en su haber. Aquella serie le dio cierta popularidad pero su verdadero giro a la fama llegó con la película El fugitivo, en la que compartió escena con un angustiado y, fiel a su costumbre, sobreactuado Harrison Ford. Estuvo casada diez años con un tal John Gould Rubin, dicen que es actor, y luego tuvo un hijo (Caleb) con Bart Freundling, quien no conforme con eso la dirigió en The myth fingerprints (1995). Su última película se llama Without apparent motive (2003) del director danés Bille August, pero como trabaja tanto quizá esa sea ya su penúltima película. Antes de Without apparent motive y Far from heaven (2002) nuestra recia ama de casa ya había hecho un excelente trabajo en The Hours de Stephen Daldry (2002) destacando entre la veterana y siempre oportuna Meryl Streep y una cada vez más acertada Nicole Kidman. Aunque buena parte de los medios hayan preferido concentrar sus comentarios en los apasionados besos que Julianne comparte en esta película con su vecina (Toni Colette), el hecho es que pocas actrices podrían asumir retos como los que ella ha tenido en los últimos años. Los que la conocen dicen que Julianne se toma muy en serio su trabajo pero no siente que tenga gran importancia. Hace poco, en un banquete para la Asociación de Mujeres de Hollywood, declaró: "Si quieren tener éxito en este negocio deben recordar tres cosas: ser persistentes, diligentes y quitarse la ropa". También dijo sobre su romance en The Hours con Toni Colette que en el cine era mejor besar mujeres que hombres (sobre todo tratándose de Harrison Ford).

En el lado oscuro
Julianne ha pedido una limonada, espero a que tome su primer sorbo y sigo con mis preguntas. Las personas que pasan por el bar rumbo a la piscina la miran de soslayo y tratan de fingir que no les causa impresión su presencia. Quizá porque ellos también son famosos y leyeron un manual para famosos donde está escrito que un famoso no debe demostrar admiración por otro. Los niños son diferentes, los niños se detienen a mirarla y sonríen y ella sonríe.

-Su primera, o quizá sea la segunda, película fue Tales from the darkside. ¿Qué recuerda de eso?

-Recuerdo que después hice muchas otras.

-¿Qué determina que usted acepte un papel?

-No es algo en especial, depende de muchos factores y las ganas de trabajar es uno de ellos. En este oficio los directores, los buenos directores, saben hacer su trabajo y tienen una idea clara de lo que necesitan, así que las oportunidades de un actor dependen de lo que sean capaces de ofrecer. No todas las actrices estamos en capacidad de hacer la rubia tonta.

-¿Qué importancia tiene un actor?

-Ninguna ?dice, y luego se lo piensa un poco y agrega muy seria?: La importancia en un mundo como el nuestro se relaciona con cosas que no tienen importancia. Las películas pasan una tras otra y así debe ser. Los actores no son imprescindibles, hay millones haciendo fila para llegar aquí y un nombre borra a otro nombre. De nosotros no depende el destino del mundo, tratamos de hacer nuestro trabajo y el objetivo es divertir. Hay actrices que odian hacer desnudos y otras que no parecen soportar la ropa, pero al final a quién demonios le importan tus pezones si hay miles de pezones por ahí tratando de ser vistos. ¿A quién rayos le interesan tus pezones? Me gusta hacer películas que hagan pensar y también que hagan reír o que asusten. Me gusta hacer películas, eso es todo.

-Pero su nombre está en los medios y en la mente de millones de personas, personas que admiran su trabajo. Algo debe significar.

-Significa mucho pero luego pasa. Hay una sensación y luego otra vez llega la oscuridad. Igual sucede con los deportistas y cantantes, la fama es una cosa de los medios y parece dar importancia a determinadas personas pero en el fondo esa importancia no existe. Mi nombre e imagen están allá pero lo que soy está conmigo y está en un lado que, por fortuna, es oscuro.

-¿En qué sentido es oscuro?

-La gente que va al cine no puede ver mi rutina de vida. Lo que hago en casa me pertenece y por eso quiero conservarlo oscuro. Como ya le dije, me gusta mi trabajo y quiero que funcione, pero sé que luego pasará y no hay que tomarse muy en serio lo que dicen sobre uno, sea positivo o negativo. De todas formas no podemos negar que somos un producto y quienes invierten el dinero no van a conformarse con un buen comentario. Si no hay respuesta en la taquilla poco importa que seas el mejor actor del mundo.

Los paraísos aparentes

Aunque Julianne Moore piense que los actores son prescindibles y tenga razón en el 99% de los casos (nadie extrañó demasiado a Jodie Foster en Hannibal y, aunque la película no estuvo a la altura de su antecedente, logró ser una muy aceptable Clarice). Otra cosa debió pensar el talentoso Todd Haynes cuando llamó a Julianne y le ofreció el papel de Cathy, la apacible ama de casa que vive con su esposo (Dennis Quaid) y sus dos pequeños hijos en un lugar tan perfecto como un paraíso. Haynes ya había dirigido a Julianne en la estupenda Safe (1995) y, luego de ver Far from heaven uno está de acuerdo con él en que ella era la única posible Cathy Whitaker, que se va cayendo a pedazos y encuentra consuelo en un sensible jardinero negro. Julianne ha terminado su limonada y le ha dicho a mi intérprete que mi tiempo terminó. Le pido responder dos preguntas más, ella dice que no. Entonces le digo que he venido de Colombia sólo para entrevistarla y ella dice que sabe algo de Colombia y ya me imagino que va a mencionar la violencia o al baboso de García Marketing, pero su mirada se ilumina y nos cuenta que una vez un admirador (seguro no era famoso) llenó su cuarto con flores colombianas. Con un gesto me dice que puedo hacer otra pregunta y le aclara a la intérprete que es solo una.

-¿Crees que la historia entre Cathy y su jardinero sería diferente ahora?

Hay un largo silencio y siento que quizá he dado por fin en el blanco.

-Me gustaría pensar que sí, pero no es sencillo y debería serlo pero no lo es. Pero quizá haya lugares donde eso sea posible, donde una mujer pueda amar la poesía en un hombre más allá de su piel o su status pero no es fácil. Debe haber un lugar donde el paraíso no esté tan lejano?

Se levanta, se despide y se aleja como un paraíso mediano, pelirrojo y algo triste. Pienso en ese lugar, en el posible paraíso. Un lugar donde se vive y muere pero hay dignidad en ello, donde las malas noticias no son seguidas por una nueva modelo que muestra los milagros de la silicona en sus tetas y trasero, donde las columnas de opinión no son las mismas estupideces de los mismos idiotas, donde un equipo colombiano llamado Junior logra ganar la Copa Libertadores y no hay que ver las orejas de Plinio Apuleyo y donde Julianne Moore es la única actriz que existe para interpretar ese estupendo personaje llamado Cathy Whitaker.

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