La gente se acuerda mucho de Animalandia, El programa del millón, Quiere cacao y Cita con Pacheco, pero el culpable de mi primer oso fue el primero que hice por allá en 1957, cuando la televisión era en blanco y negro. El programa se llamaba Agencia de artistas y era un musical con toques de comedia que se transmitía en vivo y en directo a las ocho de la noche. María Victoria Echeverri era la figura bonita del programa y yo era el encargado de presentar, en una oficina como escenografía, a los famosos artistas que llegaban a tocar en la agencia y entre los que estuvieron algunos como Marco Antonio Muñiz y Olga Guillot.

La noche del oso, el invitado era nada menos que Pedro Vargas, un ídolo de la canción mexicana de la época. Nos fuimos al aire. Pedro entró a la oficina y me dijo: "Buenas tardes. Quiero cantar". Yo le contesté: "¿Y qué va cantar?" Dijo: "Noche de ronda", así que yo caminé hacia al público y directo a la cámara lo presenté: "El maestro Pedro Vargas va a cantar noche.. verrioooooonda". Tan pronto terminé de pronunciar semejante grosería, los camarógrafos empezaron a hacerme caras, el tiempo pareció congelarse y solo volvió a moverse cuando el público, muerto de la risa, rompió el hielo. "Pacheco la embarró" debieron decir los miles de televidentes que me veían muertos de la risa. Para mí la cosa no fue tan chistosa, fue más bien desagradable pues nunca había dicho groserías al aire. Pero varias personas que me lo comentaron luego se juagaban de la risa y hoy como todo el mundo: yo también me río de ese, mi peor oso, uno peludo, blanco y negro, vulgar y, lo peor, en vivo y en directo.

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