En 1970, recién salidas del colegio, Ángela —mi hermana menor— y yo decidimos que nos convertiríamos en cantantes profesionales. Así, nos presentamos ante Alfonso Lizarazo y una semana después ya estábamos actuando en su clásico programa Estudio 15. En ese momento, las artistas de moda cantaban o bailaban, no hacían las dos cosas a la vez. Nosotras involucrábamos coreografías en la interpretación de música colombiana y de balada, y eso fue lo que hizo que Fernando Cortés, gerente de la empresa de máquinas de coser Singer, nos propusiera convertirnos en artistas exclusivas patrocinadas por ellos. Querían cambiar la imagen según la cual las que usaban sus máquinas eran las abuelitas, pues vieron en nosotras una imagen fresca y dinámica.

Como dúo, siempre nos llamamos Ángela y Consuelo. Fue el público el que se encargó de bautizarnos Hermanitas Singer. Durante ocho años no hubo un lugar del país donde no cantáramos. Para el Día de la Madre, el del Padre, el de Amor y Amistad y el de elecciones grabábamos comerciales de radio y televisión, e hicimos discos en los que, entre canción y canción, se incluyeron las cuñas. Fueron tiempos geniales, que seguramente hubieran sido un poco más prósperos de haber contado con los buenos oficios de un representante. El contrato con Singer terminó en 1978, luego de que las directivas de la empresa fueron relevadas. Llegaron gerentes norteamericanos y chilenos que modificaron las políticas empresariales y que no volvieron a pautar. Nosotras trabajamos tres años más como Ángela y Consuelo, hasta que mi hermana decidió casarse e irse del país. Fue una decisión que me dolió muchísimo porque significaba acabar con todo. Eso frenó la promoción del primer disco en el que cantamos en inglés. Me costó tiempo entender sus razones. Luego yo me hice parte del grupo Cuarta Generación, donde conocí a mi esposo, César Hernández. Con él seguimos completamente dedicados a la música, aunque las condiciones no son las mismas que hace unos años. Hoy, más de veinticinco años después de la disolución del dúo, sigo recordando aquella como una época de éxito, hermandad entre artistas y buenas nuevas.

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