Yo era modelo exclusiva de la agencia Informa de Medellín y un día nos citaron para un casting en vestido de baño para una campaña de un licor. No sabíamos nada más. Al final quedamos seleccionadas cuatro niñas. Por haber sido Señorita Antioquia en el 2001, yo era la más conocida de las cuatro. Viajamos a Bogotá, nos reunimos con el director del comercial y ahí nos enteramos de que la campaña era para el ron Santa Fe, de la Licorera de Cundinamarca. Al día siguiente nos fuimos a las cinco de la mañana para los Altos de Yerbabuena a una casa espectacular. Nos dieron unos vestidos de baño de diferentes colores, a mí me correspondió el blanco, y de inmediato empezamos a trabajar. A las siete de la noche nos dijeron que se debían hacer unas tomas subacuáticas en una piscina a la que se le había dañado la calefacción, el frío nos carcomía los huesos.

La producción terminó sin contratiempos y cuando empecé a ver los afiches por todos lados, descubrí que mi cola, la del vestido del hilo dental blanco, era la principal atracción de todos los avisos. Terminé siendo la modelo más importante de la campaña y hoy creo que debí cobrar un poco más. Son los gajes del oficio. Al principio nadie sabía que esa cola era la mía; poco a poco, el chisme se regó. En el reality Nómadas, 'el Tino' Asprilla y Lucas Jaramillo me bautizaron Santacola. Ellos viajaban por toda Colombia y veían los afiches y me molestaban. Con esas fotos todos ganamos, el ron Santa Fe aumentó sus ventas y yo me consolidé como una de las colas más famosas del país.

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