Mi relación con Punto Blanco va más allá de lo comercial o de algo que busqué para tener fama. Soy instructora de yoga y en mis clases tengo varios alumnos que trabajan en Punto Blanco. En el 2005 me hablaron de la campaña y de inmediato me interesó. Nunca había modelado y esto ha sido una experiencia completamente nueva para mí. La campaña ya era famosa e incluso vi a la modelo Paula Ospina hacer posturas de yoga en diferentes fotos que tomaron para otras publicidades del producto. El yoga y la filosofía de la campaña van de la mano. Punto Blanco busca ir más allá de la parte física para encontrar detrás de cada ser humano una historia. El hecho de que en ninguno de los avisos aparezca el rostro de las modelos deja que el inconsciente de cada observador pueda relacionarse con la campaña. Cualquier persona que vea uno de los afiches o de los comerciales puede armar su propia historia e identificarse con ella. La idea es jugar con la armonía de la universalidad de los cuerpos. Se puede ver una cola divina como también se ven mujeres de edad. Las posturas de yoga son expresiones que el cuerpo maneja sin necesidad de ser una modelo espectacular, simplemente se busca mostrar un cuerpo que se expresa sano con las prendas que se exhiben. Ser modelo así es agradable. Como no muestro mi cara disfruto de mi anonimato. Me encanta modelar las tangas y los tops que ellos confeccionan y en las sesiones de fotos, que son extenuantes, me relajo y lo asumo como una sesión de yoga más. Actualmente tengo ocho meses de embarazo y estoy realizando una sesión de fotos donde me paro de cabeza sin ningún problema. Todo esto me ha enseñado a valorarme y a darme cuenta de una faceta distinta del mundo de la publicidad.

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