Yo vendo unos ojos negros

Yo vendo unos ojos negros



Mis ojos son de color marrón claro y, lo digo sin modestia, son lindos. No los cambiaría por unos ojos negros; prefiero los míos, completamente sanos.

Los ojos de verdadero color negro no existen. Más aún, no están a la venta. Pero, cuántas personas harían lo que fuera por conservar su capacidad visual o recuperar de algún modo su visión deteriorada. Ahí es donde nosotros, en la Corporación Banco de Ojos de Colombia, entramos a terciar. Soy la directora ejecutiva de esta entidad desde 2002, pero tengo 20 años de experiencia en temas oculares y de transplantes.

La gente me pregunta qué requisitos se necesitan para ser donantes, a lo cual respondo que todo el mundo puede serlo. A diferencia de otros órganos, los ojos solo pueden ser donados de manera póstuma. Conservamos la córnea en un recipiente con un líquido especial, compuesto de nutrientes y antibióticos importado de Europa, y de ahí, pasamos a guardarlos en una nevera con temperaturas de entre dos y ocho grados, en un ambiente altamente esterilizado. A diferencia de otros órganos como el corazón, que solo pueden ser empleados inmediatamente, los ojos pueden esperar una semana para hacer la operación.

Ser donante es una actividad sin ánimo de lucro, donde la voluntad es lo que más cuenta. Este año hemos logrado 2.000 transplantes, en conjunto con otros bancos de ojos; aunque por cada donante hay dos personas a la espera de recibir el órgano. Hace algún tiempo, la Red Nacional de Transplantes hacía jornadas de información todos los 13 de diciembre, día de Santa Lucía, la patrona de los ciegos. Sin embargo, en un esfuerzo por unificar la información al público, ahora desarrollamos eventos sobre el tema a lo largo del año.

Sin duda, de aquella canción que dice Yo vendo unos ojos negros nos gusta no solo la música sino su contenido, en el que el autor, en una forma metafórica, habla de la importancia de la expresión de la mirada del ser amado y la asociación de lo que vemos con lo que sentimos. Una mirada puede hablar, puede regañar, puede decidir, puede amar.

¿Hasta qué punto podemos ayudar a preservar algo tan valioso como los ojos de la gente? ¿Ha considerado que sus ojos pueden servir para más de una vida? ¿Somos conscientes de la importancia de considerar donar nuestros ojos después de morir? ¿Seríamos capaces de un acto tan generoso y humanitario renunciando a una retribución económica o un reconocimiento público? ¿Usted qué piensa?
 

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