1. Por el hotel Sanctuary Lodge de Machu Picchu. Es el único que existe en la ciudadela inca y, por lo tanto, es costoso (US$500 promedio la noche), pero la sensación de ser uno de los pocos que pueden permanecer allí cuando la horda de turistas toma los buses de regreso, bien vale la pena.
2. Por el ceviche. Sí, el peruano es el auténtico. Cero salsa de tomate. Cuando termine con la corvina, tómese el caldo con una cuchara. Y no se le ocurra decir que no le pongan picante... Los que saben que la mejor comida del continente está en Perú le recomendarán el lomo saltado, las famosísimas causas, los arroces tipo chaufa, el rocoto relleno y el carpaccio de alpaca.
3. Por el Hiram Bingham: el tren de lujo entre Cusco y Machu Picchu que lleva el nombre del descubridor de la ciudadela. Es como viajar en uno de esos trenes de las novelas de Agatha Christie, con cena de lujo y pisco sour sin límite. Eso sí, aliste US$350 por el tiquete de ida y regreso.
4. Por las líneas de Nazca, unos gigantescos dibujos que solo pueden ser vistos desde el aire (hay servicio de avioneta), y que durante mucho tiempo fueron atribuidos a los extraterrestres. Ahora se piensa que los hicieron los incas para adorar a los dioses.
5. Por las islas flotantes del lago Titicaca. Sí, pequeñísimos islotes construidos con una planta que se llama totora y que se amarran al fondo del lago. A veces el viento se las lleva a su antojo. Tienen casas como de muñeca, escuelas que el agua golpea y están habitadas por comunidades que no soportan la tierra firme. Pero tienen energía solar para poder ver televisión. Están a diez minutos de Puno.
6. Por el tren entre Cusco y Puno. El recorrido fue catalogado en Gran Bretaña como el segundo más atractivo del mundo. Dura diez horas, al lado de los Andes, y sube hasta los 4.100 metros. Vaya abrigado.
7. Por el hotel Monasterio de Cusco. Una joya en la que se alojan reyes y presidentes, que tiene una de las colecciones de arte colonial más imponentes del mundo. Las habitaciones son pequeñas -fueron pensadas para monjes- pero tienen todas las comodidades, incluido servicio de oxígeno. Una noche vale US$292.
8. Por el Valle Sagrado de los Incas. Los Andes se inclinan ante el río Vilcanota y forman un cañón maravilloso y fértil, en el que crecen las mazorcas más grandes del planeta. Si el paisaje no le produce una inmediata sensación de paz, consulte al siquiatra. No deje de ir al mercado indígena de Pisac.
9. Por el centro histórico de Lima, en el que uno entiende muy fácil por qué allí estuvo la capital del virreinato. Vale la pena visitar la casa Aliaga, la mansión colonial mejor conservada de América, y habitada por la misma familia desde 1535.
10. Por la aerolínea Taca, que une a Bogotá y Lima a diario, con vuelos directos en ambas rutas en su nueva flota de aviones Airbus.

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