En Colombia creemos tenerlo todo, playas paradisíacas, parques naturales, corales, selvas, pantanos, delfines rosados, la más variada fauna y flora del mundo, buceo y mujeres hermosas, pero hay algo que definitivamente no tenemos: un lugar como San Carlos de Bariloche. Alguno podrá decir que no, que acá lo tenemos todo, que el Parque de los Nevados es una joya natural, que en el Nevado del Ruiz esquió. Tal vez sea cierto, de pronto sí esquió, pero lo hizo sobre un plástico viejo que guardaba en el carro y sobre una capa de nieve ínfima, un trozo de hielo que le congeló hasta los calzoncillos.
Sí, Colombia es muy bonita, nuestros paisajes sabaneros son hermosos, pero cualquiera de nosotros pensaría que los argentinos tienen de qué creerse cuando esté en la cima del Cerro Catedral o del Cerro Campanario y se sienta en el cielo al divisar a su alrededor el Lago Nahuel Huapi, el Lago Moreno, el Lago Gutiérrez, el Lago Espejo y tantos otros que han formado los deshielos de los nevados, así como los glaciares y ventisqueros que hay en el Parque Nacional Nahuel Huapi. Si ha ido a Suiza o ha visto un calendario de ese país, imagine algo parecido pero con todos los lagos y los nevados comprimidos en un parque natural que cubre alrededor de 750 mil hectáreas. Y algo más: con la íntima hospitalidad de los argentinos y sin la solemnidad de los europeos.

En estos dos cerros no solo la vista es un atractivo, también lo son los centros de esquí que funcionan en ellos, que no tienen nada que envidiarles a los más afamados de Europa, Canadá o Colorado y que son bastante menos caros. Este punto es clave: recuerde que en estos momentos el peso colombiano es más fuerte que el argentino, y usted se sentirá como un millonario.

Varios esquiadores se lanzan desde una pista del Cerro Campanario.

Los más atrevidos, sin importar cuál sea su edad, pueden cambiar los esquís o la tabla de snowboard por un parapente o por un arnés y una cuerda para sobrevolar o escalar las rocas más altas. Quienes, en cambio, les tengan miedo a las alturas pero sean amantes de la adrenalina pueden alquilar un kayak o un bote inflable para hacer rafting, y quienes se quieran mucho y prefieran no asumir los riesgos de un deporte extremo, les guste la buena vida o el ecoturismo contemplativo, tienen la posibilidad de hacer otros planes como la pesca deportiva, las cabalgatas, el mountain bike, el trekking, el golf y los paseos en ferry que se hacen a través de los lagos.

Si el viaje es a lo luna de miel, es recomendable alojarse en el hotel Llao Llao o en el Arelauquen, dos hoteles de cinco estrellas famosos por su lujo y por sus espectaculares vistas sobre el Lago San Rafael y el Lago Gutiérrez, respectivamente. Sus piscinas temperadas son muy recomendables pues permiten estar en vestido de baño a una temperatura ambiente bajo cero y nevando, pero protegido por el agua caliente.

Para los más guerreros existe la posibilidad de alojarse en bungaloes de bajo precio, una especie de cabañas invernales cuyos techos descienden hasta el suelo o, cuando es verano, en centros de acampar.

Por la noche el plan es ir a San Carlos de Bariloche, el principal pueblo turístico de la zona, en donde los compradores compulsivos pueden darse gusto adquiriendo abrigos de cuero, pieles de zorrillo o chocolates en rama al mejor estilo suizo.

Luego de comer en algún restaurante un bife de chorizo al mejor estilo argentino, es imprescindible irse de rumba a alguna de las discotecas del lugar, en donde seguramente encontrará muchos motivos más para subirse a uno de los aviones de Avianca, que al menos dos veces por semana viajan a Argentina.

Es posible que los paisajes de Bariloche lo dejen encantado y quiera adentrarse aún más en la Patagonia. Podrá alquilar un carro, viajar todo un día, cruzar la frontera a Chile y llegar al Lago San Rafael, en donde podrá tomarse un whisky en las rocas a bordo de un moderno barco, o mejor, en los glaciares, pues además de tener frente a usted un gigantesco glaciar, el hielo con el que acompañe su trago será extraído directamente de él.

Si ninguna de estas maravillas logra convencerlo, seguramente terminará cayendo en la tentación de dejarse cautivar por cualquier mujer bonaerense. Por cualquiera, pues desde las meseras, pasando por las mucamas del Hotel Intercontinental de Buenos Aires, hasta las demás deidades que encontrará en la Recoleta, la zona rosa de la capital celeste, cualquiera lo dejará embobado con su belleza.

Ahora ya debería estar claro: Colombia tiene paisajes majestuosos y reinas de cada fruta que se mueven como ninguna, pero un lugar para esquiar entre nevados, lagos cristalinos de todos los colores y argentinas, no lo tiene de ninguna manera.

Ruta SoHo

Pasaje ida y vuelta Bogotá-Buenos Aires en Avianca: entre US$569 y US$1.600.

Una noche en el Hotel Intercontinental de Buenos Aires con desayuno, cena y show de tango incluidos: Desde US$159

Una semana en el hotel Arelauquen de Bariloche: entre US$665 y US$1.568 según la temporada y la habitación.

Un día de esquí para adulto: entre US$15 y US$25 según la temporada.

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