El mío es Star Trek y lo que más cuesta es que la gente entienda que una cosa es Star Trek y otra cosa es Star Wars. Nada me mortifica más que preguntar por artículos de Star Trek en una tienda y terminar frente a un aparador repleto de yodas, R2-D2 ('arturitos'... ¡qué lobera!) y darthvaderes. Lo que yo busco con pasión son artículos alusivos a la orejuda lógica puntiaguda del señor Spock o muñecos articulados del capitán Picard o cualquiera de las naves de la Federación Unida de Planetas.

El culto a Star Trek gira alrededor de la serie original de los sesenta y de las cuatro series 'hijas' (spin offs). Mala noticia, mi amigo: si quiere ser un buen trekker, debe tenerlas todas. Hagamos cuentas: Star Trek años sesenta consta de 79 capítulos que cuestan, en DVD, incluidos los gastos de correo (en Colombia no se consiguen), $1.200.000; la serie de los ochenta, Star Trek/The next generation, se consigue por $2.540.000; Star Trek/Deep space nine (nunca exhibida en Colombia) vale $2.230.000 y Star Trek/Voyager (solo disponible en video) cuesta $8.816.000 (no he tenido con qué comprarlos). Actualmente se presenta en Estados Unidos y Europa la cuarta serie de la 'familia', Enterprise, pero, calma, aún no está disponible en formatos caseros de video. Vamos a las películas: oficialmente existen diez y usted, se lo juro, no descansará hasta tenerlas todas ($610.000) .

Mientras usted recorre el calvario estelar de completar las series y películas, descubrirá que el mercado ofrece productos muy tentadores. Tengo en casa, debidamente protegidos del polvo y colgados cerca a mis vestidos y corbatas, veinte réplicas de uniformes de la Federación ($8.700.000); un juego medianamente completo de reproducciones de las pistolas de rayos, las famosas phasers, y comunicadores ($2.700.000); quince modelos armados de naves federadas (la USS Enterprise NCC-1701, reina de todas ellas) y de vehículos usados por otras razas alienígenas (klingons, romulanos, ferengis), que conforman una flota casi tan costosa como si fuera de verdad ($6.000.000); muñecos articulados de los protagonistas de la saga ($5.000.000) y libros de referencia, entre enciclopedias, manuales técnicos y guías capítulo por capítulo para entender a fondo el universo de Viaje a las estrellas ($300.000). Y si se pasea usted por mi estudio y mi biblioteca, descubrirá calendarios, escuditos, juegos de cartas, calcomanías, llaveros, vasos y otras chucherías relativas a la serie (aproximadamente $2.000.000).

¿Le parece que estoy loco? A mí no me parece que lo esté usted por gastarse el sueldo en carros, en armas, en viajes o en perros. Mi carro es viejo, no ando armado, no conozco España y los perros me parecen esclavizantes. Pero reconozco, si quiere una confesión oficial, que me planteo la idea de que vivo 'fuera de este mundo'. Gran ironía: en un pasaje de la cinta Star Trek/First contact, en el que los tripulantes de la USS Enterprise NCC 1701-D han viajado al pasado, el capitán Picard le explica a una mujer del siglo XXI cómo en el futuro de donde él viene no hay hambre ni guerra y el concepto de 'dinero' no existe. Alguien debería contarle a Picard que, a mí, su utopía me ha costado ya $31.000.000. Dinero que he gastado en algo que no existe. Pero existirá algún día. Más exactamente el 16 de abril del año 2151, que es cuando el capitán Jonathan Archer recibe el comando de la Enterprise NX-01, primera nave de la Federación que se lanza al espacio profundo. Podré estar loco, pero soy un loco bien documentado.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.