No soy actor (aún) y me molesta pensar que la inversión debe ser destinada, más que a estudiar el oficio, a pagar las diferentes vacunitas que el camino a la gloria va exigiendo.

Cada trimestre, $500.000 en un taller de actuación medianamente respetable. Los no respetables también cuestan lo mismo. Sin contar que uno se tire el cursito, que usualmente sucede, de taller en taller se pueden ir tres o más años, esperando no encariñarse con el maestro y seguir como su asistente. "El actor debe salir bien preparado para todo": es la consigna y la motivación permanente, debe estar incluso preparado para no pasar de extra sin parlamento o, en el mejor de los casos, un personaje que en el libreto haya sido designado como "Amigo 1". Tranquilo, de extra se puede coronar entre $10.000 y $20.000 diarios; de "Amigo 1" hasta le alcanza para devolverse en taxi.

Una vez graduado, señor actor con cartón en mano, se puede dar a la tarea de invitar a comer, como un gesto de amplitud y derroche, a los que conducen los destinos de la televisión nacional. Pero como no los conoce, entonces tiene que comenzar desde abajo: cualquiera sirve de palanca para conocer al director, y casi siempre cada almuercito puede costar entre $20.000 y $30.000 por cabeza, es decir tres días de extra aguantando sol. ¿Ya está haciendo cuentas?

Un buen actor no es cualquier arrastrado, por ello tiene que fajarse con una buena invitación. En algunos casos ellos, las palancas, entenderán muy bien que el artista cuide su figura y sólo se tome un jugo de $6.500 (la tercera parte de un día de extra), algo suave mientras ellos piden lo más caro, ojalá comidita de mar. Alimenta más. Pero los problemas surgen en el momento en que ese primer contacto no resulta convincente y se debe ascender en la escala de posibles contactos: ese que en la cadena alimenticia ocupa un puesto un poco más privilegiado que el asistente del viceasistente del segundo ayudante del asistente inicial. Pensar en cuántas personas pueden ayudar a un actor a conseguir un personaje en cualquier producción, podría desencantar a cualquiera, y en este momento lo que queremos es actuar.

Una vez agotados los recursos iniciales, y ante la frustración de ver perder esa platica, es conveniente pensar que solos no lo lograremos. Un representante puede ser la solución. Alguien que te aconseje, te cuide la imagen, te diga que estás divino, que te llame en tu cumpleaños, que te coja el culito de vez en cuando, te aguante las depres y las pataletas, te ponga en cintura y hasta que te preste plata para mandarle algo a tu mamá en su día. De esos hay muchos, muchísimos, solo que se debe tener en cuenta que por esos cuidados y mimos cobrarán un pequeño 20 por ciento del valor del contrato, algo ínfimo realmente.

Ya contando con ese amigo incondicional, lo único que nos queda es esperar, y esperar, y esperar a que resulte cualquier capitulito de Unidad investigativa, Así es la vida, Expedientes (no confundir con Expedientes X), y si se cuenta con suerte y convence el casting, de pronto se logre un personaje con nombre propio en Pandillas. Este salto significa que, de la mano de parlamentos de más de un renglón, llegarán cheques de entre $150.000 y $300.000 por capítulo. Ni soñar con los $30.000.000 de un protagonista de novela.

A partir de aquí, rece, encomiéndese a todo lo que pueda, desde el Indio Amazónico hasta el Tao Te Ching, para que a su personaje no lo maten o lo dejen en coma que, por más que se vea, tiene tarifa de extra.

"El actor debe salir bien preparado para todo". El manager, que casi siempre es 'la' manager, tiene un compromiso muy serio de conseguir cualquier cosa en mínimo dos meses. Si no se logra, lo mejor es cambiar de representante, uno más humano y que lo quieran los canales y los medios en general. La vida de un actor con representante es como la de un pescadito en una pecera: dependerá del alimento y del cambio de agua que le haga el dueño. Si no está dispuesto a esto, lo mejor es que siga navegando en el río, esperando como salmón a que de todas formas se lo coma un oso, o contar con la suerte de conocer a una modelo supercotizada, o a un actor muy bien conectado, con mucha conciencia de gremio y sentido altruista que le abra las puertas de la franja del medio día. De lo contrario, será esperar que su mamá o algún tío conozca al presidente del canal para que éste a su vez lo ponga en contacto con ese asistente del viceasistente del segundo ayudante del asistente inicial que conoció al principio, al que le gastó desayuno almuerzo y comida por 14 meses y que no hizo un carajo por usted.

El talento no se improvisa y ¿cuánto vale ser actor? No sé cuanto valga la pena, pero billete, mucho.

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