Es muy cierto eso de que "aunque la mona se vista de seda, mona se queda", pero también es verdad que "no hay mujer fea sino mal vestida". Claro, la belleza natural es lo mejor. Pero solo dura si uno se ayuda con los cuidados necesarios. Me refiero a las dos horas de gimnasio que hago, para lo cual afortunadamente cuento con un canje en el gimnasio de un amigo, que puede costar alrededor de $120.000, o menos si uno compra paquetes de seis meses o un año. Pero con eso no basta: también me hago masajes, ultrasonido (para disolver la grasa), bandas frías y gimnasia pasiva. Cada sesión de estas cuesta unos $40.000 pero (otra vez) por suerte a las modelos nos hacen canje. Lo otro en lo que gasto muchísimo es en maquillaje. Compro unos polvos dermatológicos muy baratos (de $30.000), pero me duran un mes nada más. La pestañina me dura quince días y compro unas de $30.000. Ir a Fedco es uno de mis planes favoritos y, entre lo que uno necesita y los antojos que se van enredando, las cuentas no bajan de $150.000. Cremas para la cara, uso un par medicadas y muy económicas (de $50.000 más o menos). Cremas del cuerpo sí uso muchas (para la celulitis, para la grasa, para hidratar, para tonificar). Mensualmente me gasto unos $250.000 en cremas del cuerpo. Aunque no me pinto el pelo (eso puede costar alrededor de $80.000 pesos), sí voy a la peluquería a hacerme el blower dos o tres veces por semana. Eso son unos $60.000 semanales. Además me hacen el manicure cada ocho días ($7.000) y el pedicure cada quince ($12.000). En el clóset hay que tener mucha ropa. No importa que no sea de marca, pero cada vez que algo se pone de moda uno lo compra. Yo compro muchos zapatos (tengo 40 pares) y carteras (un par de Louis Vuitton de unos dos millones cada una, y otras más baratas de 300 ó 400 mil). También hay que tener dos o tres vestidos bien elegantes y ojalá de diseñador, que cuestan entre dos y tres millones. ¿Cirugías? Una para levantarme el busto, que costó cuatro millones. Haciendo cuentas alegres, mensualmente me gasto un millón y medio para estar divina (sin contar la cirugía).

Ser una hembra también me ha costado muchos piropos morbosos, muchos borrachos y muchas miradas (aunque en el fondo a uno le guste que lo miren). Generalmente nos tildan de bobas y cuesta demostrar que no lo somos, a pesar de que la inteligencia es tan evidente como la belleza. Lo otro que cuesta es que muchas personas interesantes no se le acercan a uno, pues lo ven inalcanzable... pero a la larga no es tan grave, porque ser bonita cuesta, pero también paga.

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