David Beckham
Manchester United
US$15 millones anuales (6.6 millones de salario, 200 mil de primas y 8.4 por ingresos publicitarios)
Zinedine Zidane
Real Madrid
US$14 millones (6.4 de salario, 200 mil de primas y 7.4 de publicidad)
Río Ferdinand Manchester U.
US$9.6 millones
Ronaldo
Real Madrid
US$11.7 millones
(6.4 por salario, 300 mil por primas y 5 millones por publicidad)
Alessandro del Piero
Juventus
US$9.5 millones
Hidetoshi Nakata
Parma
US$9.3 millones
Michael Owen
Liverpool
US$8.9 millones
Raúl
Real Madrid
US$9.2 millones
Depende. Si es habilidoso, rápido y con gran capacidad técnica, pero no tiene un buen representante o lleva años sembrado en el mismo club, seguramente sus derechos deportivos no superarán los 10 millones de pesos. Si lo descubrió un "buscador de talentos" (enviado de un club profesional a zonas donde proliferan talentos: Chocó o Antioquia, por ejemplo), su llegada a un club de primera división alcanzará los 50 millones.

Es más, dependiendo de la posición del jugador y de su edad, se determina el precio de los derechos deportivos. Así, por ejemplo, los defensas e incluso algunos arqueros se transfieren entre clubes colombianos por cantidades que van de los 350 a los 450 millones de pesos. A clubes internacionales van máximo por un millón de dólares.

Los volantes de armado, en cambio, van desde los 600 millones de pesos hasta los 4.000 millones (en el caso de jugadores con trayectoria como Giovanni Hernández o Mauricio Molina, por ejemplo). Así, los derechos de Hernández para el exterior se han tasado en cuatro millones de dólares, aunque son pocos los clubes dispuestos a pagar esa cifra. Y para los delanteros el valor puede ser mayor. Para Colombia están entre 800 y 5.000 millones. En el caso de Rafael Castillo, por ejemplo, se pedían dos millones de dólares. Pero, ante la situación, generalmente se negocian por menos.

Ahora, si el jugador está en el lugar y el momento justos para el delegado de un empresario internacional, y queda encantado con él (el caso de Faustino Asprilla y el argentino Gustavo Mascardi es el ejemplo perfecto), empezamos a hablar de dólares y el asunto se vuelve serio. Justamente fue Asprilla el jugador colombiano mejor cotizado en el mercado internacional entre 1990 y principios de 1998: su traspaso al Parma italiano costó 11 millones de dólares. Después de la lesión, cuando militaba en el Newcastle de Inglaterra, bajó su precio y hoy se bate en el fútbol chileno pues en el país nadie pudo pagar sus honorarios.

Vino entonces el apogeo y los nuestros entraron con mucha fuerza en el mercado: Carlos Valderrama fue al Montpellier por 3.5 millones, René Higuita fue a préstamo (se dice que al Atlético Nacional llegó a casi un millón de dólares por el negocio) y todos los meses se oía de jugadores que salían a probarse en Europa.

Pero solo hasta el año 2000 llegamos al tope: Iván Ramiro Córdoba, el futbolista colombiano más costoso de nuestra historia, pasó del San Lorenzo al Inter de Milán por 17 millones de dólares. ¡Y pensar que Nacional lo vendió apenas en un millón y le dejó el grueso de la ganancia a los argentinos! Después, también en un gran negocio, Juan Pablo Ángel fue del River Plate al Aston Villa inglés, por 14 millones. Ahí termina la historia de los grandes traspasos nacionales. En los últimos dos años, producto de la eliminación del mundial de Corea y Japón, de la baja competitividad de nuestro torneo y de la implacable evolución de fútbol, los colombianos se devaluaron. Apenas podemos recordar el talento innegable de los directivos del Once Caldas que lograron venderle al Real Madrid a Edwin Congo por cinco millones de dólares, para que apenas estrenara la camiseta 'merengue', fuera eterno suplente y terminara en el Levante, club de la segunda división española.

¿Hace cuánto no venden nuestros clubes a un jugador por un precio decente? El último gran negocio fue la venta de Andrés Orozco del Medellín al Racing de Avellaneda, por un millón de dólares. Claro, si es que a eso le llamamos gran transacción.

Porque, sin ánimo de ofender y excluyendo a Córdoba y Ángel, los colombianos aún no hacen parte de eso. Negocios los que hizo, por ejemplo, el Real Madrid al quedarse con el francés Zinedine Zidane por 67 millones de dólares, con Ronaldo por 52 millones o con Luis Figo por unos 35 millones. Negocio el del Manchester United que pagó la cifra más alta de la historia por un defensa central: Río Ferdinand, 45 millones de dólares. O el del Milán que se quedó con Alessandro Nesta por 40 millones, después de luchar con Juventus, Liverpool y Barcelona (en su mejor época), o al adoptar a Rivaldo por menos de 30 millones de dólares, un precio bastante bueno para un campeón mundial.

La comparación es clara: con los 50 millones de dólares que cuesta Raúl (goleador del Real Madrid) se compran, más o menos, todos los jugadores titulares de clubes colombianos de primera, como el Deportivo Cali, el América y el Medellín. Es cierto: la transacción más costosa de un club local a otro fue la de Héctor Hurtado, de América a Nacional, por 1.5 millones de dólares. ¿Se imagina, en el hipotético caso de que hubiera recursos para adquirir futbolistas, cuántos se comprarían con los 140.000 millones de pesos que cuesta el máximo goleador de las selecciones España?

Y eso que en Europa el fútbol está en crisis y clubes como el Madrid o el Manchester United (el más rico del mundo) han fijado rebajas salariales de hasta el 30 por ciento y los topes salariales empiezan a abrirse paso. Si cuando había dinero suficiente para contratar estrellas los nuestros no clasificaron, ¿qué pasará ahora?

En Colombia, el tope salarial está sobre los 35 millones de pesos mensuales (US$12.500). Solo algunos jugadores del Deportivo Cali, un par de Nacional y otro del América, entran en ese rango. Los demás, titulares en sus equipos y con experiencia en la selección Colombia, están entre los 15 y los 25 millones (de US$5.347 a US$8.928 ) y el grueso de nuestros futbolistas, a pesar de trasegar por varios clubes nacionales o del exterior (Perú, Ecuador o Centroamérica), gana entre 2 y 5 millones de pesos (US$714 a US$1.785). ¿Qué pasa con un jugador recién ascendido a la primera división? Su salario está entre los $200.000 y los $500.000 (US$71 a US$178 dólares).

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