Opciones de personalización
Predeterminado Oscuro Imagen

Publicado 2012-08-21

Por qué Constaín no soporta a Calle 13

Por René Pérez Joglar, Residente Calle 13

En la edición de SoHo 146, el escritor Juan Esteban Constaín se despachó contra Calle 13. Y en este número, René Pérez Joglar, el Residente, quiso responderle.

Por qué Constaín no soporta a Calle 13. .
Aunque crecí escuchando las palabras de nuestro prócer Pedro Albizu Campos, “el que vive de odios se embrutece”, también he escuchado a lo largo de mi vida la frase común que “del odio al amor no hay más que un paso”. Pensando en eso, te doy las gracias por odiarme tanto.
Después de leer tu artículo —que, de hecho, me pareció una confesión muy interesante y llena de entuertos—, sentí la curiosidad de buscar más información sobre esa persona que gritó públicamente que me odia “con pasión desenfrenada (…), con un odio fiel y abnegado, del bueno, odio platónico en el más profundo sentido de la palabra, porque no está inspirado sino en el ideal, en la perfección de las formas”. Encontré varios artículos, pero uno de ellos llamó particularmente mi atención: “Yo vi a Teresa Gutiérrez en bola”.
En el testimonio te remontabas a cuando eras un niño de tan solo 10 años que había sido seleccionado para un rol en la telenovela Calamar, que requería que te tiñeran de negro el pelo porque tu personaje era costeño. Para evitar un tinte permanente, te sometiste a una especie de betún que te aplicaban todos los días para que te vieras un poco más autóctono. “Lo cierto es que el pelo me quedaba rojo, tieso como un casco”. Pienso que algo de tu patrón de odio-amor nació en aquel entonces.
Según te describes, y cito, eras “un degenerado como suelen ser los niños de esa edad en adelante”, y continúo citándote, “es decir, que más que el teatro o los libros, lo único que me interesaba entonces era ver mujeres desnudas. Como fuera, en donde fuera. Y mi condición privilegiada de ser el niño de la novela me permitió el doble privilegio de ver sin ropa a algunas de las actrices más bellas de la televisión en aquel tiempo (…). Mujeres bonitas como tantas, sin ropa y ya. Pero Teresa era otra cosa y aquí lo cuento después de tanto, con ojos de niño”.
A tus cortos 10 años descubriste que “la belleza puede ser también aquello que logramos recordar”. Y admito que esa oración me sacó una carcajada, porque en el artículo que me dedicaste, tu odio hacia mí es tan grande que me mantiene en tu recuerdo, tanto así que me dedicaste todo un artículo. Conclusión lógica: debes ver algo de belleza en mí, en lo que hago, para que siempre logres recordarme.
Eso sí, debo salir en defensa de toda la gente talentosa a quien, en un acto de megalomanía, minimizas en tu artículo, y sin pelos en la lengua exigirte más respeto cuando te refieras a ellos. Esas mismas personas por las que expresas tu menosprecio han sido reconocidas por la excelencia de su trabajo —en innumerables ocasiones, ante millones de personas—, no precisamente en concursos de popularidad, y por grandes nombres en los campos de la música y las letras.
En cuanto a mí se refiere, no tengo que defender nada. La mejor defensa sale de tus propias palabras: “Sé también que algún día voy a perder la batalla, ay, y entonces acabaré así, bailando y cantando esas retahílas puertorriqueñas…”, y añades, “corro el peligro, eso sí, de caer en brazos del propio Residente, René Pérez Joglar. No sería la primera vez que me pasa…”.
Tu historia me hizo recordar a los chiquilines que, a falta de poder expresar lo que sienten genuinamente, se burlan de aquellos/aquellas a quienes admiran, casi como una defensa de sí mismos. Hay algo de ternura y de ingenuidad en tu diatriba. Solo hay que leer la entrelínea y darse cuenta de que la vida pertenece a los que se atreven, y que en ese sentido, tal vez no te ha llegado aún la hora.
Dices que siempre que encuentras por fin a alguien o algo para odiar impunemente, porque sí, por amor, sin razones ni motivos ni argumentos, terminas conociéndolo, y luego resulta que es una buena persona o una buena cosa. Si es así, tal vez sería mejor que no me conozcas, para que “no muera la magia”.
Pero hay cosas que pueden ser inevitables. Por lo tanto, es muy posible y muy probable que si me conocieras, te ocurriría lo mismo que con Sabina: “Lo odiaba con el alma, y acabé en un bar de Gijón, a su lado, bebiendo y cantando sus canciones; ahora lo adoro”. Pero difiero de ti en cuanto a que no creo que cantes Atrévete te te… porque, según cuentas sobre el editor Jorge Herralde, en aquella ocasión no te atreviste y saliste huyendo.  Aunque fíjate, no dudaría que de pronto tu cabeza se llene de gusanos color verde y termines cantando y bailando Fiesta de locos en primera fila de uno de los conciertos de Calle 13, donde siempre serás bienvenido.


Revivamos nuestra historia
  • Natalia Chaparro, la profesora de YogaNatalia Chaparro, la profesora de Yoga
  • Yadila GuzmánYadila Guzmán
  • Isabel AlzateIsabel Alzate
  • Johana Rojas, Natalia Botero, Catalina Yepes y Johana MorenoJohana Rojas, Natalia Botero, Catalina Yepes y Johana Moreno
  • Angie CepedaAngie Cepeda
  • Mabel CartagenaMabel Cartagena
  • Violette StruvayViolette Struvay
  • Isabel SalazarIsabel Salazar
  • Esperanza GómezEsperanza Gómez
  • Fernanda JácomeFernanda Jácome
  • Patricia De LeónPatricia De León
  • Melissa Giraldo con PhotoshopMelissa Giraldo con Photoshop
  • Melissa Giraldo sin PhotoshopMelissa Giraldo sin Photoshop
  • Catalina Mendieta de SoHo Costa RicaCatalina Mendieta de SoHo Costa Rica
  • Zaire BerríoZaire Berrío
  • Jéssica DíezJéssica Díez
  • María del Mar QuinteroMaría del Mar Quintero
  • Verónica AlzateVerónica Alzate
  • Yanina MendozaYanina Mendoza
  • Claudia UrregoClaudia Urrego
  • Johanna MorenoJohanna Moreno



Hay 787 galerias disponibles

Buscar galería: