Ella prefirió ser cauta, yo me desvestí sin más y así, en bola, recibí cada rayo solar hasta que cayó la tarde. Por la noche ella salió de la tina y se me acercó desnuda. Yo no pude hacer otra cosa que apartarla como un poseso cuando le muestran un crucifijo. Estaba como un camarón de arriba abajo y las consecuencias de una excitación podían derivar en un grito ensordecedor, no precisamente orgásmico.

Ardía en fiebre y las zonas más nobles y dadas al placer me llenaban ahora de dolor. Esta vez era yo el que decía "no, ahora no, por favor..." Me zampé un frasco de advil para combatir el dolor y la hinchazón, pero terminé poblado por unas ronchas que me producían una rasquiña enloquecedora. Empeloto, como en la playa, pues los calzoncillos o cualquier otra prenda me mataban de dolor, estuve cuatro días de mi gran luna de miel bajo las cobijas, intentando no mirar ni tocar a mi esposa para no acrecentar el tamaño de mi sufrimiento ni del culpable de él.

En ese entonces, no existían bloqueadores solares ni cremas para aliviar la insolación. Hoy, treinta años después, mi mujer sigue contando en cuanta reunión hay el bochornoso incidente, pero a mí me queda el consuelo de haberle demostrado días después que, recuperado, sí era en la cama el hombre Marlboro que decía ser. Si usted llega a ser el segundo hombre que pase por esto, le sugiero hacer lo que, me contó un urólogo, he debido hacer:

1. Ponga el órgano en reposo y no se le ocurra tener relaciones sexuales, pues la fricción del acto va a agravar el problema.

2. Evite tener contacto con su mujer o con cualquier cosa que pueda estimularlo sexualmente. Coja una bolsa de hielo, cúbrala con una funda de almohada y póngala sobre la quemadura. Así evitará cualquier erección y desinflamará la zona.

3. Úntese cremas suavizantes en el pene como la Pantene.

4. Tome desinflamatorios si siguen hinchados los genitales y no se preocupe si se le descarapela el pene. Él volverá a funcionar como antes.

Nota: Use bloqueador y no exponga el glande, que es la parte más sensible del pene. Si está circuncidado, evite asolearse boca arriba, use una hoja de higuera para taparse o póngase un condón.

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