Para los preparativos se tiró la casa por la ventana. Álvaro Uribe, de cara a su cuarto periodo presidencial y con aún un apoyo del 70% (según Invamer Gallup), quería asegurar las elecciones y por ello mandó construir un estadio en el Caguán y otro en Ralito, para simbolizar el poder y alcance de su política de Seguridá Democrática. Los caricaturistas e imitadores hicieron su agosto recalcando las veces que el primer mandatario decía "fúrbol", "fúlbol" y "júrgol", hasta que José Obdulio le recomendó que en adelante, cuando se refiriera al tema, dijera "balompié". Eso no echó por tierra que nuestro egregio mandamás sirviera de modelo para la mascota del Mundial: Álvargol inundó camisetas, vallas, afiches y spots publicitarios con su sombrero vueltiao, su ruana, su carriel y su tacita de tinto, de la cual no derramaba una sola gota mientras hacía chalacas, mediaboleas y escorpiones.

Como todo evento de estas características, surgieron algunas complicaciones que, sin embargo, no empañaron el buen desempeño del certamen. Uno de los más notorios fue cuando la revista Semana reveló fotografías de conocidos narcos celebrando en los palcos y en los mejores puestos de las tribunas de los estadios nacionales, en las narices de la Policía y a escasos metros de Tomás y Jerónimo, quienes no se perdieron uno solo de los cotejos más importantes. El presidente de la Confederación Colombiana de Fútbol desmintió cualquier vinculación con este hecho, el Ministro del Interior justificó el asunto diciendo que "él tampoco se habría perdido esos partidos".

Quizá si la selección italiana hubiera tenido otra sede, no les habría sucedido lo que les pasó, pero como les correspondió Cartagena, allá prolongaron un historial de enrumbe que venía desde los tiempos de Giacomo Turra. Todos dieron positivo en el test de dóping, algunos no regresaron a su país, se quedaron soplando como locos en el Corralito de Piedra y se volvieron muy amigos de Pambelé.

El secuestro de la alineación titular de Estados Unidos, por parte de la columna móvil Teófilo Forero, en vísperas del partido con Venezuela para definir el paso a octavos de final, generó todo tipo de acusaciones y suspicacias entre ambos países. Hugo Chávez salió en Aló Presidente con la camiseta de su selección y, con ánimo exaltado, le dijo a su homólogo norteamericano: "Nosotros no le tenemos miedo a su seleccioncita, míster Danger, y no recurriríamos a una vaina d'esas pa' vencer al equipo del Imperio, ¡no, señooor!, por eso, para demostrarle cómo son de guapos y guerreros los jugadores de la República Bolivariana de Venezuela, les vamos a jugar con nuestra suplencia también, pa' que no digan luego que hubo alguna ventaja, pue". El partido duró 14 horas y hubo 78 rondas de penaltis. Ninguna selección conseguía meter un solo tanto, a pesar de que, a partir de la séptima hora del cotejo, el árbitro Óscar Julián Ruiz decidió suprimir a los porteros. El profe Carlos Antonio Vélez estaba tan desconcertado que esta vez dejó hablar a Bilardo.

No se supo en qué momento el zaguero sirio Yusuf Almohayed y el marcador de punta iraní Mohamed Amin se robaron un Tucano T-27 y una avioneta Cessna 172 y se los clavaron al duodécimo piso de las Residencias Tequendama, donde estaba alojada la selección de Israel, que salió ilesa del incidente por encontrarse en el ala oriental, mientras que la totalidad del seleccionado ecuatoriano, incluidos su técnico y su preparador físico, perecieron consumidos por las llamas. El incidente generó una carta de protesta de la nación amiga. El canciller Araújo intervino para aplacar los ánimos, pero en lugar de impedir la ruptura de las relaciones entre ambos países, sus declaraciones hicieron, además, que la delegación de Egipto se retirara del Mundial y que Argentina, Bolivia y Paraguay llamaran a consulta a sus respectivos embajadores.

Canal Caracol había contratado a Maradona para que fuera comentarista, pero el Diego recayó en seis de sus siete adicciones conocidas. Hasta hoy no se ha vuelto a saber de él; la última vez que se le vio estaba en Gótica con tres prepagos, un cacorro del jet-set y una pareja de enanos.

Como todos sabemos, el seleccionado brasileño, en protesta por la rapaz diplomacia que permitió a Colombia convertirse en sede del Mundial, se abstuvo de participar, generando un marcado desinterés de la prensa y los visitantes internacionales. El conjunto chibcha, aún a pesar de ser el anfitrión, no consiguió pasar a la segunda ronda. Un escolta borracho atribuyó esto a que el Cole era de mal agüero y le propinó una docena de tiros a la salida de una discoteca. Afortunadamente, este sobrevivió y, tras una prolongada recuperación, se prepara para seguir acompañando a nuestros jugadores en las eliminatorias para la Copa América 2015. Nadie, ni en sus cábalas más desaforadas, habría anticipado que El Salvador se alzaría con la Copa Mundo.

Cuando Pachito dijo a los medios que el balance había sido positivo, esos malditos traidores columnistas de El Espectador salieron a contradecirlo.

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